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22 de diciembre de 2018

  • 22.12.18
Baena Digital se hace eco en su Buzón del Lector de un artículo remitido por María Jesús Serrano, diputada nacional por Córdoba en las Legislaturas XI y XII del Congreso de los Diputados y alcaldesa de Baena entre 2011 y 2013, en respuesta a las memorias publicadas en este mismo espacio por el ex primer edil Luis Moreno Castro. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.



Desde hace tiempo ando “mordiéndome la lengua” por respeto a quien fue mi padre político y mentor, pero lamentablemente llega un momento en el que debo hablar. Porque, a veces, si no lo haces, te arriesgas a envenenarte. O puede dar la impresión de que quien calla, otorga.

La pena es que en estos tiempos de desafección de la clase política, contribuyamos a embarrar más el terreno de juego con falsas acusaciones de corrupción y mentiras, sólo por envidias y celos, entre compañeros de la misma fuerza política, con el único objetivo, gratuito, de destruir o matar a tus hijos políticos.

No pretendo hacer una autobiografía de mi vida ni personal ni política. Ahora no. Pero sí haré un breve resumen de mi trayectoria política para que se puedan comprender algunas cuestiones.

En octubre de 2006 recibí una llamada de mi compañero Jesús Rojano en la que me dijo que el PSOE de Baena quería contar conmigo en las elecciones municipales de 2007, por tener un perfil que era interesante desde el punto de vista político: era mujer, divorciada, con formación universitaria y trabajadora de la Mancomunidad de Municipios, procedente de una familia de izquierdas y comprometida socialmente…

Cuando mi compañero me hizo el ofrecimiento y debido a mis circunstancias personales, me sentí orgullosa pero, al mismo tiempo, le dije que necesitaba pensarlo, quizás no era el momento. Él me animó y le pedí hablar con Luis Moreno. Cuando esa conversación se produjo, después de mostrarle mi agradecimiento por querer contar conmigo, no dudé en exponerle mi situación personal y en hablarle de mi familia, quiénes éramos y de dónde veníamos para que nunca se me pudiese echar en cara ninguna cuestión.

Le hablé de la fuerte participación de mi familia en la vida social de Baena, de los vínculos de mi padre con Izquierda Unida, incluso hablé de mi separación por ser un tema que tal vez pudiera ser comprometido en una candidatura electoral. Soy transparente, las personas que me conocen lo saben, y quise ir de frente desde el principio.

La respuesta de Luis Moreno fue positiva: conocía toda mi situación y a mi familia, que mi padre era un hombre sensato y cabal y que me consideraba una persona válida por mi trayectoria vital (tanto personal como profesionalmente) para la continuación del proyecto socialista en Baena.

De manera que me ilusioné con el proyecto. Sentía que debía participar en la actividad pública para trabajar por mi pueblo y mejorar a través de la política la calidad de vida de las personas de Baena. No en vano, lo traía aprendido de cuna: honestidad, honradez y compromiso con la justicia social.

Así fue como empecé a trabajar en la candidatura del PSOE de Baena para las municipales del 2007. Recuerdo que se hizo pública bastante pronto, tanto que en las cenas navideñas de 2006, la mayoría de la gente la conocía y unos me felicitaban y otros me decían que tuviese cuidado: que “la política era complicada y Luis, más”. “Que tuviese cuidado, que no me fuese a pasar como a otros concejales y concejalas a los que don Luis había vuelto locos”. Esta frase me la repitieron en muchísimas ocasiones. Años más tarde he descubierto el porqué.

Con mi entrada en política empezó, entonces, un trabajo intenso y constante en el que no había horas ni días. El móvil empezó a ser parte inseparable de mi vida. La relación con Luis Moreno era cordial. Lo admiraba y aprendí muchísimo de él. Lo respetaba y creía que él a mí también.

Agradezco profundamente la oportunidad que me dio de trabajar por Baena y de participar en política activa, pero por ese agradecimiento, sincero, no puedo permitir que me acuse de corrupción porque es incierto y falso. Tantas mentiras, calumnias, insidias, tantas conversaciones de barra de bar, tantos artículos… han colmado mi paciencia y me obligan a escribir estas líneas. Dicen que quien calla, otorga, pero mi silencio era por respeto y no por complicidad.

Mi conciencia está muy tranquila pero mi familia –en especial, mi padre, que se ha ido leyendo muchas mentiras, injurias y calumnias y mi hermano– no se merece este ataque público de Luis Moreno. Tanto que hablaba él del daño que la política le estaban haciendo a su familia y ahora es él quien lo practica, gratuitamente y sin explicación alguna. Las vueltas que da la vida. Cuando la política no es esto, en eso estábamos de acuerdo y, sin embargo, es él quien ha caído en una marrullería tabernaria por culpa de una soberbia que nunca supo controlar.

Vuelvo a mi relato temporal. Pronto empezamos a trabajar en aquella campaña electoral del 2007. Por cierto, en aquellos días compatilizaba mi actividad política con mi trabajo de técnico de la Mancomunidad de Municipios del Guadajoz y Campiña Este, como he dicho anteriormente, y hago hincapié en este hecho porque Luis Moreno tiene mala memoria cuando quiere.

Así, cuando llegaron las elecciones del 2007 y se ganó con mayoría absoluta, fui nombrada segunda teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, Medio Ambiente y Turismo. Para poder desarrollar esta tarea con dedicación exclusiva, fui liberada y, por tanto, tramité mi excedencia de la Mancomunidad, donde trabajaba desde cuatro años antes, para desarrollar mi actividad política, excedencia que mantengo aún por ostentar cargo público. Por tanto, quien miente en este tema es Luis Moreno.

Ocupar la Concejalía de Urbanismo en aquel mandato fue una tarea ardua, en pleno declive del boom inmobiliario y por la investigación de Fiscalía sobre expedientes de construcciones en suelo no urbanizable, entre otros temas. Fue entonces cuando se inició una revisión de todo el suelo no urbanizable de Baena, por parte de la Policía Local, que luego derivaba en los atestados al Área de Urbanismo. Allí se comparaban con los antecedentes que existían y, si procedía según la legislación vigente, se iniciaba el correspondiente expediente disciplinario.

Un detalle. Luis Moreno alude una y otra vez al caso de mi hermano como propietario de una casa de campo, por lo que me veo obligada a refrescarle la memoria. Antes de mi llegada a Urbanismo, el Ayuntamiento de Baena sólo había dictado tres paralizaciones de obra, correspondientes a los años noventa algunas, y no se había iniciado ningún expediente disciplinario. Ninguno.

Al igual que en el caso de mi hermano, había muchos otros casos en Baena y en toda Andalucía. Por tanto, si muchos casos de construcciones en el campo se declararon entonces prescritos, habría que que preguntarse por qué y de quién fue la responsabilidad. Luis Moreno era alcalde desde 1995. Y ahí lo dejo.

Como os decía, al igual que en otros muchos casos, a Urbanismo llegó entonces el atestado de la Policía Local referente al caso de mi hermano. Inmediatamente procedí a tramitar mi expediente de abstención ante el secretario general del Ayuntamiento, por ser familiar directo.

Y, a partir de ahí, nunca intervine en ningún asunto relacionado con el expediente de mi hermano ni estuve presente en las decisiones que se tomaban sobre dicho caso en ninguna Junta de Gobierno Local. Y no es que lo diga sin más, es que hay documentos oficiales que lo corroboran. Ahí están todas las actas de las citadas juntas.

Como en otros casos, se tramitaron dos expedientes: uno por las obras realizadas en la casa de campo anteriores al año 2003 y otro por las obras posteriores al año 2003. Si una primera Junta de Gobierno Local adoptó el acuerdo de prescribir las obras anteriores al 2003, fue porque así lo acreditaban los correspondientes informes jurídicos y técnicos y las pruebas recopiladas. Y si, después, otra Junta de Gobierno Local adoptó el acuerdo de prescribir parte de la construcción del expediente de obras posteriores al año 2003, también se produjo con aval técnico.

Por cierto, de ambas juntas de gobierno yo no participé –lo repito, me abstuve en todo el proceso– y quien las presidió fue, como alcalde, Luis Moreno. Curioso que ahora sea él quien me acuse de aquellas prescripciones. Insisto, el alcalde era él muchos años antes: si aquel expediente, como otros, lo hubiera iniciado antes, quizás no hubieran prescrito. Cuánto tiene que callar en este tema Luis Moreno.

Pero sigamos. Había una parte del expediente de las obras realizadas después del 2003, en concreto me refiero a la piscina, que no había prescrito según los correspondientes informes del Ayuntamiento, por lo tanto, procedía la sanción según la normativa vigente. Ya siendo yo alcaldesa, la Junta de Gobierno Local –también sin mi presencia, pues seguía al margen de los temas de mi hermano, como marca la normativa– resolvió imponer una sanción a la parte de la construcción posterior al año 2003.

Al recibir aquella sanción, mi hermano decidió recurrirla como legítimamente está en su derecho cualquier ciudadano ante una resolución de la Administración y un juez, mediante su sentencia, anuló la sanción impuesta porque consideró en base a las pruebas presentadas que no se ajustaba a derecho por entender que los hechos estaban prescritos.

En resumen, un juez y no el Ayuntamiento anuló la sentencia interpuesta por el propio Consistorio. Y les recuerdo que las sentencias son públicas. Sin embargo, los expedientes administrativos, no. Debería tener cuidado Luis Moreno con hablar de personas particulares que no tienen ningún tipo de actividad pública, no sea que se cansen y decidan emprender las correspondientes acciones legales que, si no lo han hecho ya, es por ser buenas personas y por respeto a la figura que representan.

Aclarado este punto, recuerdo que el periodo de 2007 a 2011 transitó en nuestra ciudad con la judicialización de la vida política. Luis Moreno andaba absorto en los casos judiciales y en sus viajes al Senado. La gestión recaía en Jesús Rojano y en mí: el alcalde se limitaba a llamar por teléfono y mandar.

Para mí fueron años de trabajo muy intenso como responsable también de la Contratación Administrativa, área en la que había un volumen importantísimo de trabajo debido a que nos concedieron los Fondos Feder Baniana I, el 1% Cultural –con el que se hizo la primera fase del Castillo–, el Plan E de Zapatero y el PROTEJA de la Junta de Andalucía.

Todos estos planes requerían un gran esfuerzo debido a que tenían plazos y había que agilizar la licitación no solo para cumplir dichos plazos sino también para generar actividad económica y empleo, que era el fin, en última instancia, de los mismos.

Pese a lo que diga Luis Moreno, está acreditado que participé en la redacción de los proyectos que llevaron a la concesión de todos los planes anteriormente descritos, además en el seguimiento y ejecución de los mismos. Y, por si fuese poco, hay constancia escrita de esto en las sesiones plenarias.

En el caso concreto de las obras del Feder, se me nombró, por decisión del propio Moreno, responsable política del proyecto (vean un vídeo de una sesión plenaria que circula por YouTube que así lo acreditan y acta del pleno donde consta dicho nombramiento), de ahí que me ocupara de impulsar las licitaciones, resolver los procesos de contratación, supervisar la ejecución de dichos proyectos junto los con empleados públicos, “lidiar” con contratistas, técnicos de Adegua por ser ellos los responsables técnicos, etcétera, para que todas las obras que se hacían con aquellos planes se pudiesen inaugurar cuanto antes.

Cito sólo algunas: el Museo Histórico y Arqueológico de la Tercia, la rehabilitación de calles –como, por ejemplo, San Bartolomé–, el pabellón deportivo de Albendín, la puerta oriental de Torreparedones, la necrópolis y el Centro de Recepción de Visitantes del yacimiento...

No estoy diciendo que Luis Moreno hiciera dejación de sus funciones como alcalde, digo que estaba muy ocupado con los casos judiciales de las facturas falsas y del no urbanizable y aunque ahora quiera desprestigiarme, sabe que miente cuando dice que yo no era la concejal responsable de los Feder.

Cuando se aproximaron las elecciones municipales de 2011, Luis Moreno confirmó su candidatura y por enero presentó a las personas que conformaban la lista electoral. Cuando llevó la propuesta a la Ejecutiva de la Agrupación Local Socialista me encontré con la sorpresa de que me incluyó como número dos. De alguna forma entendí que el alcalde me premiaba por el trabajo realizado con lealtad hacia su persona y hacia Baena y se lo agradecí. La Ejecutiva refrendó la candidatura y la Asamblea, también.

Luego se presentó la candidatura ante la sociedad baenense y Luis Moreno me presentó como “una trabajadora incansable, de las 24 horas que tiene el día 12 trabaja y otras 12 está pensando en trabajar”. También hay vídeo de eso. Parece que ya se le ha olvidado.

El resultado de aquellas elecciones de 2011 todos los baenenses sabemos cuál fue. El PSOE ganó con una amplia mayoría y, sin embargo, Luis Moreno, la misma noche electoral, anunció en la sede de la Agrupación que se marchaba, sin hacer caso a los que le pedíamos que se quedara.

Al día siguiente convocó una Ejecutiva para ratificar su idea de marcharse, al tiempo que orquestaba hacerme una encerrona política para intentar que yo renunciara a la Alcaldía, que legítimamente me correspondía por ir en el número dos en la candidatura.

Nunca he tenido ambición política, ni siquiera pedí ir la número dos, pero no estaba dispuesta a que me utilizaran como 'mujer florero', me consideraba tan capaz como el que más o la que más, ni más ni menos. Recuerdo aquellos días como unos de los peores momentos de mi vida política porque no podía creerme que aún hubiese compañeros que nos siguieran viendo como floreros, incluidas algunas compañeras que presumían de defender la igualdad...

La marcha atrás de Luis antes de la investidura de poco sirvió: la amenaza de IU de votar a la candidata del PP se mantuvo y, finalmente, fui yo quien llegó a la Alcaldía. Nadie obligó a Luis Moreno a tomar ninguna de las decisiones que adoptó aquellos días, actuó con libertad, con la misma que desempeñó su estrategia de dividir la Agrupación Socialista durante los meses siguientes que se mantuvo como secretario general.

En el Ayuntamiento, echar a andar la legislatura no fue tarea fácil: no teníamos mayoría absoluta y había que negociar todo. Yo no era la secretaria general, de manera que, como decía un compañero de Agrupación, no tenía el 'queso entero': por primera vez, el PSOE de Baena se enfrentaba a una nueva realidad, a una nueva etapa, en la que el proyecto y el programa socialista para Baena estaban claros, pero las personas que teníamos que desarrollarlo éramos distintas a las de años o décadas anteriores.

Continuando con el símil del queso, Luis Moreno no renunció a ejercer como secretario general y pronto intentó hacer valer su 'medio queso' para seguir mandando en la Alcaldía desde la calle Nueva. Desde allí daba instrucciones y el primer mandato fue que teníamos que pactar con IU o con PP un acuerdo mínimo de legislatura: que les diéramos lo que fuese a cambio de apoyo, concejalías o recursos para el Grupo Municipal que correspondiese.

Evidentemente, el PP no quería acuerdo y se distanciaba. IU no quería entrar en el Gobierno ni recursos para el Grupo Municipal: sólo quería una serie de acuerdos iniciales para ir trabajando en lo que ellos llamaron una "mayor transparencia" y "otra forma de hacer política más dialogante". Informé siempre, punto por punto, de todas mis reuniones y conversaciones al secretario general y a mis compañeros del Grupo Municipal.

Además, en la mayoría de las reuniones con los grupos de la oposición, yo no estaba sola, normalmente me acompañaban los dos tenientes de alcalde. Tras varias reuniones, el acuerdo con IU se abrió paso: nos comprometíamos a estudiar determinadas cuestiones relativas al derecho a la información, el reglamento de pleno, a Albendín y a la memoria histórica.

Y una última cuestión, que fue, a la postre, mi mayor delito a los ojos de Luis Moreno: acordamos con IU que cuando terminaran los contratos de dos de los tres bufetes de abogados que mantenía activos el Ayuntamiento para interponer querellas relativas a la judicialización de la vida política, éstos no se renovarían. Ese fue mi crimen. Pero no continuar con los contratos de los abogados no significaba que si algún miembro del equipo de gobierno necesitaba la defensa jurídica por cualquier asunto relativo al ejercicio de su cargo, no se le concediera. ¡Faltaría más!

Aquellos acuerdos iniciales de legislatura no se firmaron como un pacto de gobierno ni los refrendé saltándome los órganos del partido, como Luis Moreno asevera ahora. Tampoco es cierto que interviniera en aquellas conversaciones ningún familiar mío, tal y como dice en su delirante último artículo.

A él le rogaría que deje de menospreciar a mi familia. A alguien con el nivel cultural del que presume no le corresponde hacer juicios de valor sobre si un comunista puede o no ser creyente; un hombre que ha leído a los clásicos, eso dice, y que también presume de ser intelectual, no debería ser tan ruin. Pero dime de lo que presumes... El refranero es sabio.

Con la excusa de no aceptar aquel acuerdo inicial de legislatura –por cierto, ni siquiera firmé yo, sino el portavoz–, decidió dimitir como secretario general, no sin antes acordar con la Ejecutiva Provincial del PSOE-A que se quedaba de secretario general en Baena Jesús Rojano (por aquello de seguir dividiendo el queso).

En los meses posteriores provocó continuamente a Jesús para posicionarlo en mi contra: jugaba al "divide y vencerás". Su única obsesión era imponer en la ciudad una máxima: después de mí no hay nada. Hasta que me di cuenta que las dos primeras decisiones que tomé en la Alcaldía, que consideraba erróneas, se debían a los consejos de Luis Moreno.

Comprendí que por muchos comisarios políticos, que por mucho respeto que le tuviera a su legado como alcalde, ahora la alcaldesa era yo y Baena no se podía gobernar desde la calle Nueva porque quien firmaba y ponía la cara ante la opinión pública era yo y no él. Afortunadamente, Jesús Rojano también lo comprendió y desde los primeros meses de 2012 conseguimos formar un equipo que lograra desarrollar el proyecto socialista en Baena más allá de las personas.

Continuamos trabajando sin descanso y siempre teniendo en cuenta el partido. Es más, se daban más explicaciones que nunca, se dialogaba, se expresaban opiniones, se escuchaba y se trabajaba en equipo.

El borrador de los primeros presupuestos municipales, los del año 2012, fueron explicados exhaustivamente: nunca antes vi que se hiciera tal cosa en el partido. Las negociaciones fructificaron tanto a derecha con el PP como a izquierda con IU y tanto en 2012 como en 2013, los presupuestos fueron aprobados y con un equipo de gobierno en minoría, del que salió huyendo Luis Moreno tras las elecciones por su incapacidad de asimilar que la política es, ante todo, dialogar.

Tras dejar la Secretaría General del PSOE de Baena, Luis Moreno siguió participando en algunas asambleas más de las que se convocaban. Recuerdo que por el otoño del 2011 o inicios de 2012, le comenté un asunto del que ahora le gusta mucho hablar: me refiero al convenio suscrito entre el Ayuntamiento de Baena y la Oleícola El Tejar.

En concreto, le dije que el presidente de la empresa, Francisco Serrano, había venido a hablar conmigo para decirme que estaban hartos de presentar escritos solicitando la revisión del convenio, que lo consideraban un “impuesto revolucionario” y que el anterior alcalde les había prometido que después de las elecciones de 2011 se abordaría la revisión del mismo y la rebaja del canon.

Luis Moreno me respondió que sí, que efectivamente había que revisarlo, pero que con prudencia para poder explicarlo bien… Me desconcertó aquel llamamiento a la explicación. ¿Para explicar bien por qué se firmó? ¿Cómo se podía explicar bien que en el convenio firmado en 2003 no se aplicaban las ordenanzas municipales en los pagos de agua de El Tejar?

Ante esta situación, dejé enfriar el asunto, pero los escritos de la empresa continuaron. Consulté el tema con los servicios técnicos del Ayuntamiento, que eran favorables a regularizar aquel convenio. Primero, porque aunque recogiera que el canon a pagar anualmente por la empresa podría ser de hasta 500.000 euros, en realidad la cantidad abonada distanciaba siempre mucho de esa cantidad; y segundo, porque no se debía seguir vendiendo agua en alta por parte de un Ayuntamiento a una empresa privada sin que se aplicara la ordenanza reguladora de la tasa de agua y el importe que se establecía para industrias de ese tipo.

Es decir, aquel convenio empezaba a estar cogido con alfileres desde el punto de vista jurídico: la empresa exigía su cambio y fue entonces cuando decidí, con el visto bueno de los técnicos del Ayuntamiento, iniciar el expediente de modificación del convenio de Agroenergética El Tejar. Insisto, con un solo objetivo: regularizar la relación entre ambas partes.

Todos los informes técnicos y jurídicos recabados concluían en un posicionamiento favorable a la revisión y regularización del convenio: el Ayuntamiento recibiría más recursos económicos y la empresa, ahora sí, pagaría el agua consumida en base a la ordenanza establecida y, por tanto, podría ya dar cuenta de dichos pagos a sus socios y podría desgravarse los mismos según la normativa fiscal.

Nunca he tomado una decisión política pensando en mi familia: al contrario, la mayoría le han perjudicado. Empezando por la primera, la de participar en la política activa, porque supone una fiscalización pública, no de mi persona que sería lo lógico, sino de mi familia más próxima.

Por ello, no voy a tolerar ni una sola vez más que Luis Moreno agreda mi honor acusándome de supuestos delitos y que esté todo el día poniendo en tela de juicio la honorabilidad de mi gente. Somos una familia humilde, trabajadora y honrada que puede ir con la cabeza muy alta porque no tenemos nada que esconder.

Por último, no quiero dejar pasar la oportunidad de manifestar que los datos sobre mi trayectoria profesional y política son ciertos. Escribí un trabajo sobre inmigración extranjera en la Mancomunidad del Guadajoz junto con otra compañera, que dio como resultado un libro publicado y editado con su correspondiente ISBN.

Es vergonzoso que Luis Moreno llegue a estos niveles de bajeza y ruindad. No concibo entender su obsesión. Para mí, valores como la honestidad y la honradez son intrínsecos y en mí ADN está la lucha contra la injusticia y tener la conciencia tranquila es lo que da mayor paz en la vida. No comparto el pensamiento político que se atribuye a Maquiavelo: para mí, no es válido que “el fin justifique los medios”.

Y nadie somos imprescindibles. Me consume que a estas alturas haya que explicarle a un hombre como Luis Moreno que la vida son etapas y que su actividad política ya pasó con muchísimos años de buen servicio. En la vida, como cantara Serrat, “todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar”.

No le pido que esté de acuerdo con las decisiones o acciones que se hayan tomado y se sigan tomando tras su renuncia de la política: sólo quiero que si no las comparte, las respete, y si esas decisiones se refieren al plano político, y más de compañeros de su partido, que acuda a los órganos pertinentes para manifestarlas. Pero, como tantas otras veces, desafía al sentido común y elige el camino más tortuoso: el de la infamia y la calumnia, el más doloroso.

En ese camino que libremente ha elegido todo está acreditado, pues tal y como indicaba al inicio de este artículo, no quiero que el silencio me haga cómplice. Y desde ahora anuncio que interpondré la correspondiente demanda para defender mi honor y el de mi familia. Muchas gracias al lector que ha tenido la paciencia de leer esta líneas.

MARÍA JESÚS SERRANO JIMÉNEZ
FOTOGRAFÍA: J.P. BELLIDO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Baena Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.







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