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20 de marzo de 2019

  • 20.3.19
Bodegas Robles ha sumado esta semana tres nuevos reconocimientos a su apuesta por la elaboración de vinos ecológicos en el marco de uno de los certámenes internacionales más importantes del sector, Mundus Vini, donde esta firma del marco Montilla-Moriles acapara un importante número de reconocimiento a lo largo de sus distintas ediciones. En esta ocasión, Bodegas Robles recogió en el marco de la feria Prowein sus dos medallas de oro por su Pedro Ximénez Selección 1927 y su Piedra Luenga Oloroso, junto con una medalla de plata por Caprichos.


El Gran Premio Internacional Mundus Vini es uno de los concursos vinícolas más relevantes del mundo. La importancia de esta competición, tanto en Alemania como en el resto del mundo, ha quedado demostrada en esta edición con los más de 7.000 vinos presentados este año. Durante seis días, 250 expertos han catado todos los vinos presentados al certamen, procedentes de más de 50 países y más de 150 zonas vitivinícolas, y donde la firma montillana se ha vuelto a consagrar como referente internacional en la elaboración de vinos ecológicos.

En esta ocasión, el jurado valoró especialmente dos de los vinos presentados por Bodegas Robles. En el caso del Pedro Ximénez Selección de Robles 1927, un vino de uvas pasas Pedro Ximénez procedente de una solera fundacional del año 1927, esta medalla de oro se suma a otros importantes galardones como la mención como cuarto vino mejor del mundo 2015, según la Asociación Internacional de Escritores y Periodistas de Vinos y Espirituosos (WAWWJ), o el Mejor vino dulce de España 2016 según la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV).

"Bodegas Robles es una de las pocas bodegas que aún conservan sus propias paseras, un área especialmente reservada por su orientación geográfica y pendiente suave para la deshidratación y pasificación de las uvas. Tenemos especial cuidado de que el secado sea regular y homogéneo, por lo que se controla manualmente", destacó el gerente de la firma, Francisco Robles, sobre uno de los secretos de este vino.

Por su parte, de Piedra Luenga Oloroso Ecológico, un vino envejecido durante seis años en barrica de roble americano bajo una crianza oxidativa que se caracteriza por su color caoba intenso con matices de oro, el jurado de Mundus Vini destacó su olor a pasa inicial y su contundencia de elegante evolución a manzana verde, con finos añadidos de laurel seco e incienso.


Mientras tanto, Caprichoso, que el pasado año fue galardonado con una medalla de oro, en esta ocasión ha recibido otra de plata. "Se trata de un vino ecológico coupage, de uvas Pedro Ximénez maduradas bajo el sol de Andalucía y de uvas frescas de la variedad Verdejo", resaltó Robles, quien destacó de este vino su "amplia gama de frescos aromas a frutas, miel y flores que hacen viajar a la primavera en el viñedo, entre hierbas repletas de inflorescencias y polen".

Una firma referente en España

La familia Robles se ha dedicado a la elaboración de vinos desde 1927. A finales de los años noventa, la tercera generación toma el relevo en la bodega e instaura el desarrollo sostenible como eje estratégico de la bodega. A partir de ese momento, se ponen en marcha diversos proyectos de investigación con el objeto de establecer los principios del manejo del viñedo ecológico con cubierta vegetal; la elaboración de vinos generosos ecológicos que expresen la identidad de la tierra y la variedad de la uva.

Desde finales del siglo XX, Bodegas Robles se ha caracterizado por su apuesta por un proceso ecológico, siendo a día de hoy la primera y única bodega con Denominación de Origen en Andalucía que produce vino ecológico certificado con manejos de cubierta vegetal en viñedos. Además, es la primera bodega española en certificar su huella de carbono.

Desde 2001, esta bodega elaboró el primer vino ecológico de Andalucía acogido a una Denominación de Origen, ampliando su gama cada año hasta alcanzar la variedad completa de vinos generosos. Ocho años más tarde inició el desarrollo alimentos derivados de sus vinos ecológicos –como mermeladas, reducciones y gelatinas– y vinagres ecológicos, prestando especial atención a su crianza y proceso de envejecimiento.

Este camino ha sido reconocido dos veces por el Ministerio de Medio Ambiente. Así, en el año 2006, Bodegas Robles recibió el premio como Mejor Empresa Productiva Ecológica en el Mercado Español; y en el año 2014, con el Premio Alimentos de España a la Producción Ecológica. A su vez, en los dos últimos años ha obtenido el Premio Enoturismo «Rutas del Vino de España» de manos de la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin) y del Instituto de Turismo de España (Turespaña) y uno de los Premios Andalucía de Agricultura y Pesca 2017, promovidos por la Junta de Andalucía.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN

17 de marzo de 2019

  • 17.3.19
La centenaria firma Bodegas Navarro, santo y seña de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles, ha sumado dos nuevos galardones a su amplia trayectoria de reconocimientos nacionales e internacionales. En el marco de Mundus Vini, uno de los certámenes enológicos más importantes del mundo, la firma que ahora dirigen los hermanos Herrador Veredas ha sido reconocida con dos medallas de oro gracias a su Amontillado y a su Pedro Ximénez Solera Fundación 1830.



Fundado hace quince años, el concurso Mundus Vini es una de las competiciones enológicas más importantes del mundo –como demuestran las más de 10.000 referencias que participan anualmente– y, en esta ocasión, han reconocido la calidad de los vinos de Bodegas Navarro: su Amontillado Solera Fundación 1830 –de aroma profundo, punzante y avellanado, sabor suave y lleno a la vez– y su Pedro Ximénez Solera Fundacional 1830 –un vino dulce natural, de color rubí oscuro, pleno de aromas que van desde la pasa y el dátil a la bergamota y el roble–.

Ambos vinos estarán expuestos hasta el próximo martes en la sala de catas del certamen Mundus Vini y dentro de la Feria Internacional de vinos Prowein 2019 que tiene lugar en la ciudad alemana de Düsseldorf, donde miles de visitantes podrán conocer a los premiados en esta edición del concurso.

Prowein es un certamen internacional que se ha consolidado como una de las ferias sectoriales más importantes y significativas del mundo debido tanto al nivel de los visitantes –minoristas, mayoristas, representantes del sector de la hostelería y la restauración, hasta importadores y exportadores–, como por la importancia de los expositores. Además, es la primera feria de Alemania y la más importante de Europa.

Un espacio en el que Bodegas Navarro, además de su presencia en la cata de Mundis Vini, contará un año más con un stand propio en Prowein, representando no solo a los vinos de la DOP Montilla-Moriles, sino a los vinos andaluces dentro del Pabellón de España.

Una bodega centenaria

Bodegas Navarro es la segunda firma más antigua del marco Montilla-Moriles. Fundada en 1830 y con una trayectoria avalada por innumerables galardones, a mediados de la pasada década de los noventa fue adquirida por la familia Herrador Veredas que, en su tercera generación, ha apostado por rejuvenecer su excepcional carta de vinos y, de paso, la propia empresa que, en la actualidad, emplea a una veintena de personas con una media de edad que roza los 30 años.



Hoy por hoy, la firma está presente en una veintena de países gracias a una amplia selección de vinos como el Fino Andalucía 1957, el Pilycrim o el Vino de Misa, productos gourmet como su vino Solera Fundación 1830 o sus vinagres o la nueva línea de vermús, en la que sobresale el prestigioso Premium Rosso Vermouth.

Una extensa selección de vinos que ha sido reconocida con las distinciones más relevantes en el mundo del vino como los premios nacionales Mezquita de Oro o Bacchus de Oro), e internacionales –Medalla de Oro en el Concours Mondial de Bruxelles y The Best of Spain Top 100@ProWein 2018–, a los que se le suman estos dos nuevos galardones.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: I. TÉLLEZ

14 de marzo de 2019

  • 14.3.19
Las sociedades evolucionan y, con ellas, los individuos que las integran. Dicha evolución es un proceso, a veces muy lento y casi no nos damos cuenta de las innovaciones. Otras veces, el progreso es tan rápido que el vértigo del cambio nos marea hasta tal punto que crea un cierto malestar a la par que rechazo a dicha evolución. Actualmente vivimos a velocidad vertiginosa frente a las nuevas tecnologías.



Como ejemplo de lo último está Internet. A una parte de la ciudadanía le ha cogido de sorpresa y prueba de ello es la resistencia a efectuar determinadas actividades por dicho camino. Indudablemente, a esa parte de personal fuera de juego se le está acosando para que use los nuevos medios de comunicación. Digamos que el personal fustigado son los “indigentes digitales”.

Bancos, organismos oficiales, compañías de luz, gas…, nos venden que la factura pasa a ser sin papel por aquello de la ecología (y me parece bien), pero a muchos usuarios dicho cambio les coge fuera de juego; aun hoy cuando se supone que Internet se ha afianzado, incluidos muchos mayores, los atosigamientos son duros y agobiantes.

Indudablemente el personal más joven lo tiene “chupao” y se manejan con los artilugios informáticos a velocidad de vértigo. Es asombroso ver cómo renacuajos de corta edad se manejan ante un teléfono, una tableta o jugando a cualquier pasatiempo que le ofrece el medio. No tienen miedo a dichos aparatos ni a que se puedan romper. Por contra, los más adultos (¡vale, viejos!) solemos usarlos con recelo y cierto reparo para no meter la pata y no estropear nada.

Perla de un banco: “hacer todo desde el móvil. Así es la revolución de las pequeñas cosas. Adelante”. ¿A que suena hasta bien? Mirado sin mala idea y sin miopía mental, efectivamente Internet nos ha facilitado una barbaridad de cuestiones. Desde estar conectado para lo que sea, a un clic de teléfono, hasta buscar una calle, un hotel o poder comprar a distancia.

El rosario de beneficios es muy amplio. Y eso es bueno, si sabemos utilizarlo se le saca provecho. En el ejemplo que aporto la parte positiva está muy clara. Podemos solventar muchas cuestiones desde casa con la mínima molestia ¿Parte negativa? El trato persona a persona, cara a cara, se ha diluido y para más inri nos venden la burra de que lo hacen por nuestra comodidad. No sigo…

Ahorran en personal. Más paro. Ahorran en papel, en sobres, en gastos de correo. ¿Gana el cliente? No, siempre gana la banca. En pura teoría de ventas el cliente es la clave de cualquier negocio. Piénsenlo por un momento.

Un aliciente nos han vendido como valor añadido a dicha tecnología: el valor de la ecología intentan ponerlo en alza. Compañías telefónicas o la banca no gastan papel. ¿Ellos se venden como muy ecológicos? No, intentan abaratar sus costes a toda costa.

Si el usuario quiere imprimir la factura está en su derecho y amablemente nos recuerdan que imprimir supone gastar papel lo que repercute en la desforestación. Ellos quedan bien y será el sufrido usuario el que cometa desacato contra el medio ambiente…en el caso que necesite imprimir.

De la noche a la mañana –el proceso técnico de Internet ha sido muy rápido– nos han creado mala conciencia y, de paso, arteramente, han puesto en alza el valor de la ecología. Todos se han vuelto muy ecologistas a costa del sufrido usuario. Mi queja no es contra la ecología: se desata contra ese imperialismo que nos ha subyugado en un corto periodo de tiempo.

Un pensamiento furtivo. En muchos comercios se plantearon suprimir plástico (bolsas). Si la quieres, la pagas. Ya sé que es una miseria lo que cobran. Pero sí que salimos del supermercado con bolsas de papel que van llenas de envases de plástico. Puro sarcasmo.

Vas a sacar dinero y obligatoriamente hay que ir a la “maquinita” (cajero automático porque el cajero humano ya no cajea). Cuántas personas mayores sufren lo indecible con ese planteamiento y cuántos empleados y empleadas con gesto prepotente, a veces hosco, salen a culturizarte en el uso de dicha maquinita. La informatización va dejando sin trabajo a mucho personal que es sustituido por la tecnología. Siempre gana la banca.

Claro que desde que entramos en la era industrial, allá por los años de Mari Castaña, viene ocurriendo eso. ¿Estoy en contra de la tecnología? Simplemente, no. Los tiros van por otros montes… Alguien podrá exclamar "¡es el progreso, imbécil!". Y no nos quedará más remedio que decir "¡tocado y hundido!".

En estos tiempos que nos toca vivir el cambio va a velocidad de vértigo y nosotros somos arrastrados en un torbellino de supuestos beneficios. Por el camino perdemos una serie de valores que reemplazamos por otros más acordes con los avances técnicos.

Los viejos valores, ni mejores ni peores, que se movían en aquellos tiempos pasados eran reposados, de tertulia con el vecino de asiento, de intercambio. Hoy te enfrascas en tu aparatito y pasamos a ras del horizonte sin saber por dónde vamos ni lo que hay en el camino.

De nuevo me centro en la ecología, que es un valor al alza en los últimos tiempos. Calles limpias, vidrio pendiente de reciclar (según datos oficiales, hemos reciclado una buena cantidad de vidrio). Una réplica necesaria. Hubo una época en la que el vidrio era retornable. Por ejemplo, se descontaba al comprar otra botella llena o te retornaban una cantidad a su entrega. Eso ocurría antes cuando todo aun no era de usar y tirar.

Sigamos con el reciclaje. Papeles separados del resto de deshechos, defensa de la naturaleza, de nuestros compañeros los animales, sean de dos o cuatro patas. Ese es el ideal predicable por los progresistas renovadores y cuidadores del espacio. Es el objetivo que buscamos conseguir, lo que no quiere decir que todo lo que nos predican esté siendo ejecutado por ese fervor ecologista. El boquete que se abre en el discurso es grande y da para mucho si analizamos críticamente el tema.

Y aquí entra una inquietante comezón “desazón moral, especialmente la que ocasiona el deseo o apetito de algo mientras no se logra” (sic). ¿El valor de la ecología se podría aplicar a las redes? Es decir ¿podríamos conseguir que no sean un vertedero de basura política, social, ideológica, religiosa, de chismorreo o de acoso y derribo del contrario?

Bonito deseo para pedirles a los Reyes Magos del próximo año, si es que aun están vivos. ¿De qué hablas? ¿Ecología de las redes? Las redes son virtuales y, por tanto, no tienen espacio físico. Pero siendo tan jóvenes y virtuales, sí que tienen mucha basura…

Una idea positiva. Pensemos que las redes son un amplio prado verde de ideas, de ofertas, de cultura, de intercambio, de diálogo. En ese prado habría margaritas con ideas en duda, rosas con algunas espinas desgranando un diálogo agridulce, pero al fin y al cabo, diálogo. Habría infinidad de elementos limpios, preciosos, con valor educativo. Vamos, un posible paraíso cultural.

Pero ¡oh, dolor! En ese espacio hay más heces que en las cloacas de una gran urbe. Un amante de lo viral (aun no tengo claro dicho concepto) subirá a la red aquello que le apetece buscando su minuto de gloria. Mierda gratuita para el ego, porque me apetece defecar lo que me viene a la cabeza.

Debería decir lo que piensa, pero ¿piensa o solo es diarrea mental? Basura que vamos acumulando sin darnos cuenta ¿o tal vez no? Basura que vamos tirando contra tirios y troyanos de forma disimulada, sin querer darnos cuenta O ¿quizás sí por aquello de que en la red nadie me conoce y nos escudamos en “san anonimato”?

Una comparación con el mundo real, éste que pisamos o pisoteamos de continuo. El personal que hace botellón, que lo hace con plena libertad y conocimiento de causa, suele ser ecologista acérrimo defendiendo lo que haga falta. Son ecologistas con-vencidos y ello me alegra.

Pero el campo de batalla de una noche de botellón da asco por la basura que contiene. Si dicho campo está asqueroso, que lo limpien los barrenderos, que para eso se les paga. Viva el comunismo de alpargata mental. ¿Dónde se quedó la ecología?

Todo lo anterior traspásenlo al ciberespacio, a los lodazales de la ofensa, la injuria contra el vecino, la basura verborreica. ¿Bla, bla, bla…? Estamos plantando desprecio, indiferencia, odio. Seamos consecuentes o, mejor, cerremos la boca que, a veces, aparece como un pozo ciego repleto de inmundicias.

PEPE CANTILLO

13 de marzo de 2019

  • 13.3.19
El periodista José Luis Salas, conductor del programa 'No son horas' y Premio "Antena de Oro", comparte con los lectores sus recomendaciones cinéfilas para el fin de semana. Experto en cine de autor, José Luis Salas es un reconocido maestro del periodismo musical y todo un especialista en el Séptimo Arte. No en vano, ha retransmitido para Onda Cero decenas de galas de los Premios Óscars de la Academia de Hollywood, además de colaborar en distintas publicaciones y en portales de Internet dedicados al cine, la música y la crónica social.





Podrás verlas en tu cine...

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TAXI A GIBRALTAR

Director: Alejo Flah. Con Ingrid García Jonsson, Dani Rovira, Joaquín Furriel, José Manuel Poga, José Troncoso y Mona Martínez. Esta es la historia de tres perdedores que emprenden un viaje delirante con la promesa de un cargamento de oro en el lugar más raro y desconocido de la Península Ibérica: los túneles de Gibraltar. Para hambrientos de comedias hilarantes y muy recomendables.





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EL GORDO Y EL FLACO

Director: Jon S. Baird. Con John C. Reilly, Steve Coogan, Shirley Henderson, Stephanie Hyam, Danny Huston, Nina Arianda, Rufus Jones, Susy Kane, Ella Kenion, Harry Hepple, Bentley Kalu, Sanjeev Kohli, Lucy Appleton, Roger Ringrose y Joseph Balderrama. Película biográfica, que muestra lo público y lo privado sobre Laurel & Hardy, considerados una de las mejores parejas cómicas del cine. Para buscadores de biopics de las grandes figuras de la historia del cine.





Otros estrenos de la semana

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ESCAPE ROOM

Director: Will Wernick. Con Evan Williams, Annabelle Stephenson, Elisabeth Hower, Dan J. Johnson, John Ierardi, Kelly Delson, Iris Avalee, Darrel Cherney, Cathy Diane Tomlin, Cali Fredrichs, Lance Caraway, David Hill, Kevin Althoff, Emily Buchan y Billy Flynn. Angustiosa vuelta de tuerca al fenómeno del juego de las “Escape Room”, aunque aquí la cosa sube de tono, dado que si ganas te llevas un millón de dólares y si no lo consigues… mueres. Para amantes de thrillers psicológicos, cargados de suspense y no poca acción física.





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EL NIÑO QUE PUDO SER REY

Director: Joe Cornish. Con Rebecca Ferguson, Tom Taylor, Patrick Stewart, Rhianna Dorris, Dean Chaumoo, Louis Ashbourne Serkis, Denise Gough, Angus Imrie, Skye Sammarchi, Nathan Stewart-Jarrett, Connor Wolf, Amir Wilson, Jag Patel, Nick Mohammed y Louis Martin. La conversión de la mitología griega en robustas películas juveniles cargadas de efectos especiales sirve para usar la leyenda artúrica de la espada clavada en la piedra. Esta es aventura muy ingeniosa con excelentes toques de humor británico. Para amantes de la aventura dispuestos a pasar el mejor de los ratos posibles.





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BEAUTIFUL BOY, SIEMPRE SERÁS MI HIJO

Director: Felix Van Groeningen. Con Steve Carell, Timothée Chalamet, Maura Tierney, Christian Convery, Oakley Bull, Kaitlyn Dever, Amy Ryan, Stefanie Scott, Julian Works, Kue Lawrence, Jack Dylan Grazer, Ricky Low, Marypat Farrell, Amy Forsyth y Andre Royo. El daño que un drogadicto causa a toda una familia, narrado de forma cuidadosa, emotiva pero dura a la vez, basándose en el best seller de las memorias de David y Nick Sheff. Para seguidores de un drama real y contundente, en el que también pueden encontrar respuestas.





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MIRAI, MI HERMANA PEQUEÑA

Director: Mamoru Hosoda. La nueva película del director de El niño y la bestia es muchísimo más que la historia de un chiquillo de cuatro años que, tras nacer su hermana, dejará de ser el centro de atención de su familia, porque es realmente bella y muy emotiva, cargada de grandes dosis de imaginación. Para los amantes de la animación con mayúsculas.





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MAYA

Directora: Mia Hansen-Løve. Con Roman Kolinka, Aarshi Banerjee, Alex Descas, Judith Chemla, Johanna ter Steege, Pathy Aiyar, Suzan Anbeh, François Loriquet, Jean Rolin, Patricia Boulogne, Sandrine Dumas, Nicolas Saada, Stéphane Roger, Adrien Urvoy y Pascal Hintablian. La historia de amor entre un joven reportero de guerra, víctima de un secuestro en Siria, y una joven a la que conoce cuando, tras ser liberado, viaja a la India. Para gente deseosa de historias de amor, rodeadas de intensidad… aunque dadas a cierta contemplación.





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YOMEDDINE

Director: A.B. Shawky. Con Rady Gamal, Ahmed Abdelhafiz, Osama Abdallah, Mohamed Abdel Azim, Shahira Fahmy y Shehab Ibrahim. Ópera prima del cineasta egipcio A.B. Shawky sobre un singular enfermo de lepra que busca a su familia por todo Egipto, acompañado de un niño huérfano que se las sabe todas. Para quienes saben saborear los momentos de la comedia humana entre no poco drama.



JOSÉ LUIS SALAS

12 de marzo de 2019

  • 12.3.19
Su nombre se hizo especialmente popular el pasado verano, tras ser incluido en el exclusivo comité de expertos que habría de evaluar a los aspirantes a dirigir RTVE. Pero Francisco Sierra Caballero ya era, desde mucho antes, uno de los investigadores más respetados en el ámbito de la Comunicación contemporánea. Nacido hace 50 años en Gobernador, un municipio de poco más de 200 habitantes situado en la comarca granadina de Los Montes, muy cerca de Jaén, Francisco Sierra es catedrático de Teoría de la Comunicación de la Universidad de Sevilla, donde dirige el Departamento de Periodismo I.



Investigador del Instituto Andaluz de Investigación en Comunicación y Cultura, es fundador de la Asociación Española de Investigación de la Comunicación y, en la actualidad, preside la Unión Latina de Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura, así como la Asamblea de la Confederación Iberoamericana de Asociaciones Científicas en Comunicación.

Autor de relevantes ensayos sobre Comunicación, Política y Cambio Social, Francisco Sierra ha coordinado equipos internacionales de investigación para la Comisión Europea o para el Plan Nacional de Investigación y Desarrollo de España. Ahora, de la mano de la Asociación Cultural y Científica Iberoamericana, presenta Introducción a la Comunicología, una obra en la que aborda, de manera crítica y panorámica, el ámbito de la mediación social y el papel que juega la comunicación en la propia conformación de la sociedad.

—Lejos de ofrecer en esta obra un discurso complaciente o conformista, se muestra bastante crítico con la Universidad y con las propias empresas del sector de la Comunicación. ¿En qué medida son responsables de los males que acechan hoy día al Periodismo?

—Al menos somos responsables de dos falencias. La primera y fundamental, la que hoy me ocupa y preocupa es la ausencia en el mapa curricular de un fuerte componente tecnológico. Estamos en plena revolución digital y las Facultades siguen enseñando un Periodismo del pasado siglo. La academia vive en la era analógica y no asume procesos como la transmedialidad, el universo de los videojuegos y formatos, géneros y narrativas que están transformando la profesión y que apenas se exploran como materia. Lógicamente, hay excepciones. En la Facultad de Comunicación (FCOM) de la Universidad de Sevilla, por ejemplo, se ha impulsado un Aula de Videojuegos pero estamos ante experiencias episódicas y, por lo general, marginales.

La otra cuestión pendiente es la débil formación ética y política. Sin el principio de phronesis no podemos hablar de un profesional de la información con autonomía y un alto sentido del deber. Y ello pasa por formar a los futuros periodistas en materias como Ética y Deontología Informativa, Políticas de Comunicación o Comunicación Pública y Comunicación para el Desarrollo.

El problema es que hemos asumido una equívoca y decimonónica concepción obsoleta, liberal, que asocia la actividad periodística con una visión individualista y ajena a los retos de la sociedad. Hoy que hablamos de Ciencia Ciudadana, precisamos un Periodismo Ciudadano más responsable y comprometido y las Facultades no estamos precisamente cultivando esta visión. De ahí la deriva que lleva la profesión.

—Sostiene en su obra que “aprender a escuchar es quizás la tarea más importante que un académico puede aportar a sus conciudadanos”. ¿Piensa realmente que la Universidad vive de espaldas a la sociedad? ¿O que solo se escucha a sí misma?.

—En general, la Universidad, desde luego, no está interviniendo en el mundo de la comunicación ni asumiendo un rol de liderazgo moral e intelectual ante los retos que vive la sociedad en la actual crisis civilizatoria. Cuando insisto en que la principal virtud socrática es la atenta escucha es porque, como decía Freire, el diálogo es la condición existencial más importante.

La escucha activa es vital para un periodista, y para un intelectual. Pero vivimos un momento de cultura del monólogo. Se escribe y habla mucho pero la gente no está dispuesta a escuchar y la Universidad igualmente delibera, discute y presta poca atención a otras voces. Así resulta imposible cumplir su misión de servicio público pero, dicho sea de paso, tampoco por ejemplo la profesión escucha a la academia. Como decano de la FCOM viví la paradoja de tocar todas las puertas, tendí puentes y propuse proyectos de investigación sin respuesta del sector empresarial. Así que tenemos brechas considerables que debemos suturar para conseguir un campo mejor organizado y consistente.

—Como profesor universitario reclama del alumnado una mayor capacidad reflexiva y de análisis. ¿No estábamos ante las generaciones mejor preparadas de la historia?

—Si le soy sincero, creo que ese discurso es falso o, cuando menos, interesadamente sesgado. Es verdad que las nuevas generaciones tienen más competencias (idiomas, dominio tecnológico, experiencia) pero la mayoría de estas competencias son instrumentales. Nos estamos encontrando en las aulas alumnos con serias dificultades de comprensión de textos científicos o de dificultades de argumentación, análisis y raciocinio complejo. Y qué le voy a decir de la cultura o bagaje intelectual. Francamente, es una generación con graves y notables carencias y que no se está formando para la vida sino para la acumulación de créditos, relegando virtudes principales que tienen que ver con los valores, la inteligencia emocional y la propia autonomía.

—Muchos alumnos de Periodismo abominan de las asignaturas que no son eminentemente prácticas. ¿Por qué son necesarias materias como Teoría de la Comunicación?

—No conozco juristas que discutan sobre la pertinencia de materias como Filosofía del Derecho en la formación universitaria de los futuros abogados. El discurso contrario a la ciencia en las Facultades de Comunicación se debe a una errónea concepción práctica de la formación. Quizás convendría, como sucede en algunos países de la UE, diferenciar el modelo de formación superior (de cinco años y con alta formación intelectual, como en Alemania) y un ciclo corto de tres años orientado en un sentido estrictamente profesionalista.

Este tipo de debates los hemos tenido con la reforma de los planes de estudio y la introducción del marco normativo de Bolonia, pero lo que no cabe duda, a mi juicio, es que no se forma un licenciado sin ciencia, sin conciencia ni fundamentación teórica sólida. Y solo con la Teoría de la Comunicación se puede adquirir el conocimiento para explicar, ilustrar y comprender los procesos de mediación.

Por poner un ejemplo, un buen periodista ha de conocer los usos, efectos y procesos que intervienen en la audiencia y las teorías que explican la recepción para ser consciente de su rol y responsabilidad. De lo contrario estaríamos, en un sentido praxiológico, actuando a ciegas.

—El exceso de críticas y, como usted apunta, la “multiplicación de canales de acceso al saber”, ¿no están contribuyendo, precisamente, a silenciar los juicios críticos y a dificultar el acceso a fuentes solventes y a información de calidad?

—Este es uno de los efectos más perniciosos. En los últimos años, he empezado a escribir sobre Ecología de la Comunicación. Estamos construyendo un ecosistema de medios monstruoso, desproporcionado, saturado, que es insostenible y que afecta a la capacidad de orientación y socialización del sujeto de la cultura red. Vivimos por ejemplo en el turbocapitalismo procesos acelerados que impiden que el ciudadano procese con la necesaria distancia y reposo la información.

La capacidad humana de procesamiento de datos es limitada y el efecto de saturación es el primer paso para que el ciudadano sea manipulado. De hecho, una de las técnicas más comunes de propaganda, como sucedió en la primera Guerra del Golfo, es la canalización de multitud de datos secundarios a fin de escamotear al escrutinio público lo que hemos dado en llamar "información sensible".

Necesitamos, en fin, discriminar, equilibrar los ecosistemas culturales, jerarquizar las fuentes y seleccionar mejor los repertorios e informaciones que circulan para una cultura otra. Pues en nuestro sistema mediático, hay un exceso de redundancia, de información banal e irrelevante y de infoxicación, de contenidos basura, que afectan a la cultura y convivencia democrática y que, dicho sea de paso, han degradado el propio oficio y no digamos la credibilidad de medios y periodistas por exceso y por defecto de la información significativa y relevante que precisa una sociedad para su desarrollo equilibrado.

—¿Las ‘fake news’ forman parte del "secreto del caos" al que se refería Vázquez Montalbán?

—No es un fenómeno nuevo pero, como decía Guy Debord, la esencia de la sociedad del espectáculo no es mostrar, no es la transparencia. La norma es el secreto y las fake news son la forma visible de los dispositivos de dominio y control social que, por cierto, se acompañan del rumor, una manifestación que suele proliferar en modelos autoritarios, opacos o de falta de confianza como sucede hoy día.

Así, ante la proliferación y transmisión en vivo del acontecer social se escamotea al público las estrategias del poder y de la persuasión con la que, por ejemplo, el público presta atención a Trump o se indigna mientras Wall Street despliega sus estrategias de acumulación por desposesión. Esta es la cuestión vital que se debe discutir: el velo o manto de ocultación de las medias falsedades o noticias prefabricadas.

—¿La proliferación incontrolada de canales de comunicación no supone, de algún modo, una eficiente forma de control de la comunicación?

—Sin duda, es el problema de la Ecología de la Comunicación. La manipulación por saturación es un mal de nuestro tiempo y no digamos la proliferación en redes, el uso de bots y la información personalizada. Frente al discurso de la demediación, convendría recordar en este sentido que los medios median y que la hipermediatización termina siendo una forma de control mayor de las representaciones bajo la apariencia de la diversidad de espacios y contenidos.

Como decía Stuart Hall, la condición de la dominación es el hecho mismo de que uno no es consciente de la dominación. Aplíquese en nuestro tiempo porque pareciera que Internet nos hace libres y que el acceso vía Google garantiza la promesa de libertad realizando el sueño enciclopedista de libre acceso a los saberes. Cosa que no es cierta.

—En pleno auge de la posverdad, ¿considera que los medios forman e informan o hacen justamente lo contrario?

—En un sentido genérico, no forman, más bien lo contrario, y en países con pobre cultura democrática y carente de un sistema de medios educativos, como España, no podemos hacer un balance satisfactorio. Más bien cabría hablar de una situación de déficit democrático en la función social de la prensa en nuestro país. Y por lo que corresponde a la información, ésta resulta pobre, redundante y con un nivel de credibilidad, ahora que se puede contrastar con las redes sociales, en franco declive.

Ha habido muchas interpretación sobre la crisis de los medios, en especial de los medios impresos, y todos los editores y ejecutivos han tendido, curiosamente, a exponer razones ajenas a su práctica y política de organización. Desde la gratuidad de Internet, a la pérdida de hábitos de lectura o la competencia, pero nunca que el producto que aportan, que la información que proveen los medios, resultan de poco interés y utilidad para las audiencias. Da que pensar, creo.



—Si nos centramos en España, el panorama comunicativo se asemeja cada vez más a un oligopolio, en el que unas pocas empresas se reparten, prácticamente, todo el mercado. ¿Debemos preocuparnos ante esta realidad?

—Es grave la situación. El sistema público ha sido relegado con la reforma del audiovisual y el apagón analógico, al tiempo que la formación de un duopolio deja en manos de la banca, las grandes compañías eléctricas y de telecomunicación el control del espacio público y de participación democrática.

Cuando hablamos, por ejemplo, de la estructuración de la deuda y de la crisis financiera, los términos del debate terminan por estar hipotecados por la concentración del poder informativo, por la estructura asimétrica y desequilibrada de acceso y control del espacio mediático. No son comprensibles, por ejemplo, fenómenos como Trump en Estados Unidos o Macron en Francia sin los elevados niveles de concentración. Y resulta que en la UE, como antes en Estados Unidos, se han ido arrinconando las leyes antitrust y todas las políticas de comunicación en defensa del pluralismo.

—En su libro aboga por una intervención de los medios que propicie, entre otras cuestiones, el desarrollo y la visibilidad de las minorías sociales. ¿Ve realmente la luz al final del túnel?

—Hemos mejorado, si pensamos en las minorías sexuales, y en la conciencia de la necesidad de un discurso de la tolerancia respetuosa con la diversidad, pero al tiempo se ha reforzado un discurso sin fisuras de la islamofobia, del etnocentrismo y la lógica WASP (blanca, anglosajona y protestante) que domina el sistema internacional de comunicación.

Quizás lo positivo es que se han desarrollado los medios comunitarios pero, en algunos países como Brasil, éstos han sido el espacio de organización de las iglesias evangélicas y el pensamiento ultraconservador que ha apoyado el ascenso al poder de Bolsonaro, que representa exactamente lo contrario a un discurso de la tolerancia y del pluralismo.

—Apel y Habermas sostenían que ningún hablante puede contradecirse. ¿Confirma entonces que nunca pisaron el Congreso de los Diputados?

Jajajajaja. Bueno, a veces, contra la norma, algunos validamos las tesis de la ética comunicativa y del diálogo. Mire, en el Comité de Expertos de Reforma de la RTVE logramos consensuar método, baremo y evaluación casi siempre por unanimidad. Y aplicamos el sentido común y la lógica. No es poca cosa. Pero bien es cierto que lo de la voluntad de diálogo y consenso y la coherencia no son patrimonio, hoy por hoy, de la forma de decir y hacer de las Cortes y, en general, en la política.

—¿Qué les diría, qué les dice, a esos estudiantes de Periodismo que están a punto de salir del caparazón de las facultades? ¿Hay esperanza para ellos?

—Desde luego, lo último que se pierde es la esperanza. Uno debe perseguir sus sueños, construir, con otros en común, espacios y proyectos de esperanza porque el principio esperanza es, como decía Bloch, anticipación de proyectos y utopías de futuro que terminan por hacerse. Ahora, para ello es preciso el incansable trabajo de Prometeo: leer, escribir, inventar, proyectar, caerse, volverse a levantar, producir, soñar, arriesgarse. La vida es eso y sobre todo eso. Y deben aprender que sin vocación, sin pasión por el oficio, sin voluntad de experimentar, de aprender a pensar y crecer intelectualmente el desarrollo profesional es imposible.

Y este aprendizaje se empieza en las aulas, en las actividades libres de formación en la Universidad, en el campo de la cultura y en los múltiples proyectos e iniciativas que estudiantes, profesores y grupos de investigación despliegan a diario. Si no se cultiva esta voluntad de compromiso con la realidad viva, esa filosofía de "nada de lo humano me es ajeno" difícilmente se puede ser un buen periodista o profesional de la comunicación.

Y les toca vivir un tiempo apasionante de transformación de los medios convencionales a los nuevos modelos de negocio. Es tiempo, en fin, de experimentar y ensayar, de intervenir y crear. Así que lo que les aconsejo es que no duden en arriesgarse, a embarcarse en el mundo de la navegación de esta Era Digital, aunque las amenazas de naufragio y las tempestades que vive el campo son obvias, pero también las oportunidades y opciones de futuro. En ello, por cierto, también los académicos estamos explorando y tratando de cultivar la imaginación y repensarnos. Todo un reto, en fin.

JUAN PABLO BELLIDO
FOTOGRAFÍAS: ELISA ARROYO

11 de marzo de 2019

  • 11.3.19
Isabel Llano, más conocida como Isasaweis (Gijón, 1976), publica ¡No te compliques con la cena!, un libro de cocina sin complicaciones, para cenas rápidas y sencillas. En este libro, explica más de 80 recetas de esas que se hacen en un momento, con ingredientes normales, de los que solemos tener en casa, sin complicaciones, que además ayudan a cuidarnos disfrutando.



Al llegar a casa por la noche, nos metemos unos minutos en la cocina, y en lo que ponemos la mesa, recogemos las cosas que traemos de todo el día o nos ponemos ropa cómoda, la cena estará lista. Como si fuera magia. O al menos, eso dice ella.

—Tu libro se titula '¡No te compliques con la cena!'. En el fondo, tal vez sea la comida que preparamos con más desgana.

—Sí. Precisamente de ahí venía la idea. Porque uno llega a casa con ganas de un premio al esfuerzo de todo el día pero con pocas ganas de ponerse a complicarse, a hacer cosas muy elaboradas.

—En la portada se te ve vestida de bruja seductora. Tú dices que con tus recetas preparar la cena es como hacer magia. ¿No se te ocurrió regalar una varita mágica con cada ejemplar?

—Jaja. Pues no. Pero lo tomo como propuesta quizás para una edición especial.

—Hace nueve años nació 'Isasaweis'. Colgaste un vídeo en Youtube donde explicabas cómo hacerse un moño con un par de calcetines. ¿Ninguna mujer murió estrangulada?

—Jaja. No. Yo creo que sirvió a muchas mujeres para salir de un apuro. Realmente fue un truco muy socorrido, que gustó mucho, se hacía en un momento y quedaba un moño muy apañado para las grandes ocasiones.

—Compartes en las redes con tus seguidores consejos y trucos de belleza, maquillaje, moda, maternidad, manualidades, recetas de cocina. ¿Qué es lo más extraño que te ha pedido tu público?

—Pues lo que todos queremos, cosas prácticas, fáciles, que pueda hacer todo el mundo pero que nos dé buenos resultados, ¿no?, que no sean simplonas. Para ahorrar tiempo y dinero, ir a lo sencillo, porque nos gusta y sin artificios, porque no son necesarios. A veces el secreto de lo que más nos gusta está en las cosas más simples.

—La receta estrella de tu libro es la calabapizza.

—Para hacer la calabapizza no hay nada más que picar calabacín, salsa de tomate, orégano y atún. Es una receta buenísima.

—¿Qué no debe faltar nunca en una nevera para fabricar una cena muy rápida?

—Verduras frescas, porque nos pueden servir para una ensalada, para una crema, para algo al horno rápido, verduras asadas, un salteado. Son muy versátiles.

—Llegamos a casa ya tarde, con tres copas de más y con mucha hambre. ¿Qué hacemos para no confundir la nevera con un cuadro de Velázquez y poder cenar?

—Haberlo hecho bien antes. Tenerla llena de cosas sanas, rápidas, fáciles de preparar, porque al final yo creo que la buena alimentación reside en la lista de la compra. Cuando vas a comprar es cuando realmente eliges. Luego, cuando uno llega a casa, como dices, que te comerías cualquier cosa, lo mejor es no tener cualquier cosa en casa.

—Comer saludable no significa comer platos aburridos. Dicho así, suena bien, pero quiero que me convenzas.

—Pues te convenzo con el libro. Mira, más fácil que convencerte, te digo elige una receta al azar, la que quieras, y ya estás convencido. Porque demuestran precisamente eso, que es posible comer sano y fácil con ingredientes sencillos pero, a la vez, muy sabrosos.

—Hay días que comemos porque ha llegado la hora. Pero si no tenemos hambre, ¿es necesario que nos obliguemos a ingerir alimentos?

—A ver. Igual te lo debería responder con más propiedad un médico. No yo. Pero a mí la experiencia, que al final hace mucho, me dice que hay que comer cuando a uno se lo pida el cuerpo. Es verdad que comemos más de lo necesario pero, por ejemplo, eso de las cinco comidas al día, yo realmente las hago cuando mi cuerpo me pide comer. Pero, por ejemplo, cuando, como hoy, que he desayunado un montón, pues a la media mañana la verdad es que no me lo ha pedido el cuerpo y ya voy directa a la comida.

—Tú recomiendas cinco comidas al día. ¿Pero es sano levantarse de madrugada para comer algo?

—Si te lo pide el cuerpo. Lo que te pida el cuerpo de madrugada, dáselo. Pero creo que no. Es más importante un sueño reparador.

—Dime una receta rapidísima y que no venga en tu libro para quienes llegan sin tiempo y con hambre a casa.

—Pues mira. Los bombones de jamón, por ejemplo. Es una receta espectacular. No es más que poner unas lonchas de jamón, llenando unas hueveras de estas de silicona con forma de medio balón, forrándolas por dentro con unas lonchitas y haces un relleno que es mezclar queso crema con almendra picada y dátil picado. Esa mezcla la metes en los huequitos del jamón y los cierras. Y quedan como unas bolitas de jamón con ese relleno dentro que están buenísimas.

ANTONIO LÓPEZ HIDALGO
FOTOGRAFÍA: ELISA ARROYO

10 de marzo de 2019

  • 10.3.19
La Iglesia tiene un cáncer en sus entrañas y no sabe o no se atreve a combatirlo con decisión quirúrgica: se limita a recomendar aspirinas para ver si se alivia. Es la conclusión que se extrae de la insólita cumbre celebrada en el Vaticano, del 21 al 24 de febrero pasados, por los jerarcas de la Iglesia Católica para reflexionar y buscar soluciones a la pederastia y abusos a menores que se cometen tras los muros de parroquias y centros religiosos en todo el orbe cristiano.



190 obispos, cardenales y arzobispos, cuyas diócesis estuvieron representadas por 114 presidentes de conferencias episcopales, fueron convocados a Roma por el Papa Francisco, desbordado por los escándalos que proliferan en el seno de la iglesia causados por sacerdotes que abusan sexualmente de fieles y acólitos, socavando la imagen y la credibilidad de una institución que basa su existencia en la fe y la moral cristianas.

Una cumbre que levantó mucha expectación entre las miles de víctimas abusadas por parte del clero, pero que, ante la constatación de la gravedad y envergadura de un problema, como es la pederastia que corroe la moralidad de la Iglesia Católica, los prelados optaron por culpar al diablo y recomendar un “cambio de mentalidad” para atajar el mal. Simples aspirinas.

La aparición de casos de escándalos sexuales perpetrados por sacerdotes, de los que han sido víctimas, según algunas investigaciones, alrededor de 100.000 menores de edad en centros católicos repartidos por el mundo, ha motivado la convocatoria de esta cumbre pontificia que ha decepcionado a las víctimas y a quienes esperaban un cambio radical de actitud de la Iglesia.

La jerarquía eclesiástica, santos varones enfaldados, muchos de los cuales son cómplices de los abusadores por encubrir y ocultar conductas no solo pecaminosas sino delictivas de algunos sacerdotes de sus diócesis, sólo fue capaz de pronunciar frases compungidas y difusas “mea culpa” con las que solventar el problema.

Y de editar un ambiguo vademécum de orientación a los obispos, que obligará comunicar a la justicia ordinaria (civil, por supuesto) futuros casos de abusos sexuales por parte del clero, como si la Iglesia acabara de conocer que los abusos a menores son crímenes perseguidos y castigados en cualquier país democrático que respete los Derechos Humanos de los más indefensos: los niños.

No profundizaron los clérigos católicos en las causas de un mal que se engendra en una organización arcaica de moral retrógrada, basada en un régimen teocrático de estructura machista, homófoba y patriarcal que, para colmo, obliga a sus integrantes a un hipócrita celibato y un voto de castidad que provoca no pocos trastornos psiquiátricos o traumas.

No son extrañas, por tanto, esas pulsiones sexuales reprimidas en el clero de una Iglesia para la que el sexo es una obsesión condenable, solo si la comete la feligresía, fruto del pecado y por culpa sobre todo de la mujer, un ser pecaminoso, que ya tentó a Adán, al que hay que someter como monja o esposa.

 Así surgen casos, como el clan de los Romanones de Granada, que veían en los acólitos sus objetos sexuales de placer, esos miles de escándalos de abusos a menores que se están conociendo ahora y hasta libros bochornosos, como el del arzobispo granadino, que recomienda a las mujeres Cásate y sé sumisa.

Incluso el número tres del Vaticano, el cardenal George Pell, miembro del círculo de confianza del Papa y encargado de las finanzas de la Iglesia, ha sido presa de esa doble moral que caracteriza a una parte del clero que abusa de menores mientras sermonea contra divorciados y homosexuales. El altísimo príncipe purpurado ha sido condenado por un tribunal de Australia, de donde es natural y ejerció el sacerdocio, a ingresar en prisión por sus delitos. Y es que el cáncer está tan extendido que tiene metástasis por todo el cuerpo de la Iglesia.

Los jerarcas católicos, reunidos en esa cumbre sobre la pederastia y abusos sexuales a menores en la Iglesia, han desperdiciado la oportunidad de corregir con contundencia y medidas concretas el problema que allí los congregaba.

Volvieron a olvidarse de las víctimas, a las que no escucharon de viva voz ni dejaron participar para que aportasen sus propuestas, en su ofuscación por minimizar el daño a la imagen y la credibilidad de la organización religiosa que lideran. Ni siquiera abordaron que esta crisis de abusos se inscribe en la tendencia homosexual, negada pero no completamente reprimida, existente en buena parte del clero católico.

Y de esa concepción de la sexualidad humana como acto condenable por constituir un pecado de la carne que únicamente debe estar orientado a la procreación, no para el disfrute, y que lleva a la Iglesia a mantener estereotipos machistas y patriarcales de la familia, la vida en pareja y las relaciones entre adultos. También a prohibir el uso del preservativo incluso para prevenir enfermedades de transmisión sexual.

Intentaron banalizar el grave problema que afecta a la reputación de la Iglesia aduciendo que el grueso de los casos de abusos a menores en la sociedad se producen fuera de los muros religiosos y son cometidos en el ámbito familiar, pero olvidaron reconocer que, aun siendo un porcentaje menor, los abusos del clero gozaron de la laxitud y el silencio de las autoridades eclesiásticas, la impunidad de los culpables, la falta de empatía hacia las víctimas cuando no su culpabilidad y del encubrimiento y ocultación sistémicos para evitar el escándalo público por parte de quienes tenían la obligación, al menos desde esa moral que predican, de zanjarlo con determinación y sin hipocresías.

Por eso, en una actitud defensiva, no se acordó en la cumbre de la pederastia medidas de tolerancia cero, de expulsión del sacerdocio de todo cura abusador, de mecanismos de rendición de cuentas, de abolir el secreto pontificio, de evitar juicios opacos eclesiásticos que se sustancian sólo con el traslado del delincuente a otra parroquia, y de derivar siempre a la justicia civil, desde el primer momento, los indicios de todo delito de abusos sexuales que se cometan en el seno de la Iglesia.

No cabía esperar otra cosa. Pero todo lo que no sea cortar de raíz este mal, actuando sobre las causas profundas y dogmáticas que lo generan, será inútil y perjudicial para una Iglesia como institución religiosa que pretende la tutela moral de la sociedad, y lo que es peor, no evitará que se sigan cometiendo “actos impuros” contra niños inocentes que se acercan a estos depredadores sexuales. Será como tratar con aspirinas un cáncer, el que corroe a la Iglesia católica. Y su pronóstico es gravísimo.

DANIEL GUERRERO

9 de marzo de 2019

  • 9.3.19
Todos sabemos que las sociedades se van transformado con el paso del tiempo, y que esas transformaciones se perciben cuando se estudian los cambios que se dan entre unas generaciones y otras. Las costumbres, el trabajo, la economía, las formas de vida, tanto en el campo como en las ciudades, las innovaciones tecnológicas, etc., son motivos de transiciones de unos modelos a otros.



También las ideas tienen gran influencia en esos cambios, por lo que podemos analizarlas en el conjunto de la sociedad, en colectividades o en las familias, ya que estas últimas configuran los grupos básicos de la propia sociedad.

No debemos olvidar, por otro lado, un hecho que ha marcado profundamente a las sociedades occidentales en las últimas décadas: la amplia incorporación de las mujeres al trabajo asalariado (y apunto asalariado, pues el trabajo doméstico siempre recaía sobre sus espaldas sin recibir compensaciones económicas por ello). Ello ha conllevado transformaciones en las relaciones de pareja y, en consecuencia, en las formas familiares que se dan en nuestra propia civilización.

Y hablo de familias en plural porque no hay un modelo único que sirva de referencia para todos. Es cierto que la familia formada por una pareja heterosexual con uno, dos o tres hijos es la que tiene cuantitativamente mayor predominio en la sociedad española. También hay familias con más hijos, aunque las difíciles condiciones actuales de vida dan lugar a que se haya reducido sustancialmente la natalidad tanto en nuestro país como en los de nuestro entorno.

Es por ello que en los estudios de la familia a través del dibujo del escolar me suelo encontrar con bastante frecuencia escenas formadas por cuatro miembros: el padre, la madre y dos hijas. Y uno puede preguntarse: ¿qué particularidad tiene el que haya familias con dos hijas? ¿No sucede lo mismo en familias de dos hijos varones?

Antes de responder a estos interrogantes, quisiera indicar que en otra ocasión veremos las familias con dos hijos varones, para que se entiendan los aspectos comunes y las diferencias en los procesos del desarrollo emocional tanto de las familias compuestas por los progenitores con dos hijas o con dos hijos.

De todos modos, hay que reconocer que ahora los padres jóvenes no están tan obsesionados en tener descendencia con hijos varones, es decir, de su propio sexo, como sucedía en generaciones precedentes. He comprobado que aquellos padres que tienen dos hijas viven, habitualmente, con felicidad y alegría el contacto con sus hijas, sintiéndose muy orgullosos de ellas.

Es cierto que, conociendo el machismo todavía imperante, tanto los padres como las madres se sientan más inquietos por sus hijas cuando empiezan a crecer y a hacerse más autónomas en la adolescencia. Sienten que ellas están en inferioridad de condiciones, por no hablar de las agresiones machistas que se dan cotidianamente en distintos ámbitos de la sociedad. Esa inquietud no la sienten de igual modo cuando los hijos son varones.

Por otro lado, en este modelo de familia se da la circunstancia de que en él hay tres miembros femeninos y solo uno del masculino: el propio padre. Esto da lugar a que exista una mayor conexión y cierta complicidad femenina, entendida esta como mayor capacidad de comunicación y comprensión entre la madre y las hijas. Esto que indico lo podemos ver en los dibujos que mostraré en este trabajo.

Además, tengo que apuntar que la exposición que realizaré no es un estudio exhaustivo, dado que es una aproximación a este tipo de familia, por lo que serían necesarios unos análisis en mayor profundidad.

De todos modos, quiero apuntar que son pocas las publicaciones que yo conozca que aborde la relación y el desarrollo afectivo entre hermanos o hermanas. Hay una obra ya clásica de la psicóloga estadounidense Judy Dunn titulada Relaciones entre hermanos de gran interés, por lo que sería necesario ampliar las investigaciones para comprender cómo se desarrollan las relaciones fraternas en las familias del nuevo milenio.

Comienzo, pues, con el dibujo que me sirve de portada, realizado por Julia, una niña de 10 años. Por la escena representada, nos damos cuenta que la escena pertenece al modelo de familia que estamos analizando. Como puede apreciarse, la autora muestra a los cuatro miembros al lado de la casa, que simboliza el hogar, el cariño y la protección, todo ello bajo la atenta mirada de un sol animista que se asoma entre las nubes.

Puesto que está en quinto curso de Primaria, empieza dibujando los cuatro miembros a partir del que tiene más edad hasta que llega a la que tiene menos años. Así pues, comienza por su padre; pasa posteriormente a su madre; continúa con ella misma y acaba con la figura de su hermana pequeña.

La jerarquía por edades da lugar a que las tres componentes femeninas aparezcan juntas; de todos modos, como veremos en los siguientes dibujos, la relación afectiva y de compenetración entre las niñas es distinta a la de los hermanos varones.



Para comprender el significado cognitivo, simbólico y afectivo de los dibujos de los escolares, es necesario entenderlos desde el punto de vista evolutivo. Es por ello que, tras el comentario del dibujo de Julia, comienzo por el de Claudia, una niña de 5 años que se representa junto a su hermana en el centro de la escena. A ambos lados de ellas, aparecen su padre y su madre, expresando simbólicamente la protección que la pequeña siente con las figuras paterna y materna. Además, la proximidad entre ambas hermanas expresa la afinidad, las confidencias, los juegos, que comparten, generando una proximidad afectiva en ellas.



Tempranamente, aparecen los gustos femeninos en los dibujos que realizan las niñas. Es lo que acontece con Marina, de 6 años, que ha trazado un sol animista con rayos que terminan en espirales. Por otro lado, y con respecto a las figuras humanas, comienza por el dibujo de su hermana pequeña, lo que es manifestación del cariño que siente por ella, reforzado por la cercanía de su propia figura, que simboliza también cercanía afectiva. Cierra el grupo con el dibujo de sus padres, algo más distanciados, como manifestación de que ellos son los mayores y tienen su propio mundo.



Hay una cierta similitud entre el dibujo de Sara, niña de 8 años, que acabamos de ver y el que he utilizado como portada del artículo, ya que la distribución de los personajes es parecida. Es decir, aparece en primer lugar el padre; le sigue la madre; continúa con su hermana mayor y acaba con ella misma. Las diferencias estriban en que, por un lado, Sara es la pequeña del grupo y, por otro, en el claro sentido del humor con el que ha construido la escena, lo que es manifestación de la alegría que siente en el seno de su familia.



Avanzamos en edad, y nos encontramos con un dibujo realizado por una niña de 9 años, que sigue el patrón o modelo mayoritario que vemos. Es decir, los cuatro miembros que conforman la familia se encuentran en el parque, de modo que aparece, en primer lugar, el padre; le sigue la figura materna; su hermana mayor y, por último, ella misma. Puesto que la autora ya se encuentra en cuarto curso, comienza a trazar detalles personales, como sucede con el bolso de su madre, al tiempo que ella y su hermana aparecen con gafas graduadas, tal como acontece en la realidad.



El sentimiento de afinidad y cercanía afectiva se vuelven a expresar en esta escena elaborada por una niña de 10 años, que dibuja a su familia en un día que ha ido de campo. Como podemos observar, ambas hermanas son las primeras en aparecer, lo que es manifestación de la autoestima propia y de la relevancia que concede a la relación que tiene con su hermana mayor. Para completar la escena, en el lado derecho de la lámina aparecen su madre y su padre, preparando sobre un mantel extendido la comida que van a tomar. Son, pues, dos pequeños grupos de afinidad dentro de la propia familia.



Cierro este breve recorrido por las escenas de familias con dos hijas con el dibujo que realiza Isabel, una chica de 13 años, con un gran dominio del dominio gráfico, tal como se puede apreciar. La figura que representa a la propia autora nos muestra que se encuentra en los inicios de la adolescencia, por lo que el sentimiento de autonomía y de ideas personales empiezan a emerger en ella. Es por ello, que en este caso haya representado a sus padres en el centro, a su hermana en el lado derecho y a ella en el izquierdo, pues, aunque tiene un gran cariño hacia su hermana menor, para ella es la “peque” de la familia.

AURELIANO SÁINZ

8 de marzo de 2019

  • 8.3.19
Sentada en la parada del autobús, cuando el sol apenas ha empezado a despuntar en este invierno cálido, observo cómo pasa un coche tras otro. Y de repente, mi mente me hace una observación: el 80 por ciento de los vehículos que he visto pasar eran conducidos por mujeres. Mujeres que van al trabajo; mujeres que llevan a sus hijos al colegio, solas o acompañadas. Me parece que tener el volante en sus manos es una metáfora de lo que hoy en día es la vida de las féminas: ellas eligen hacia dónde ir y dónde quieren estar.



Mujeres que han roto las normas, que ya no viven en el claustro del hogar. Como mi pobre abuelita. A ella le encantaría ver a mujeres pasear solas, con faldas cortas o largas; a mujeres que deciden no casarse, que no necesitan la autorización de un varón para poder vivir. Ella sí la necesitaba. Incluso para los tres olivos que heredó de sus padres, mi abuelo tuvo que darle permiso para aceptar esa herencia.

Y me pongo a pensar que de eso no hace tanto tiempo: la ley no cambió hasta 1981. Ella me contaba cómo una mujer no podía ir a un bar sola, ya que se la consideraría una indecente. Ella solo salía para ir a misa. Si viera hoy a las mujeres mayores con colores alegres, tomando café con sus amigas o yendo a bailar… Y no enterradas en vida. ¡Qué pena, abuelita, que no has podido verlo! Pero yo te lo cuento…

Llegó el autobús y mi mirada se posó en la dignidad de una mujer india, india de América, con su pelo negro brillante cogido en dos trenzas y un poncho oscuro. Con su cara dorada y los ángulos de sus facciones que hablan de antiguas civilizaciones: maya o azteca, deduzco.

Una mujer camina por la acera con un cesto en la cabeza en perfecto equilibrio. Su piel oscura contrasta con las flores y colores brillantes de su atuendo. El cesto diríase que va pegado a ella, no se mueve. Allí lleva pequeños detalles para vender y así poder mantener a su familia. Sonrisa de dientes blancos que invita a comprar.

Chinitas que corren con pies libres de ventas y que deciden los hijos que la Providencia les traerá. Mujeres distintas, pero hermanas en el corazón, creadoras de vida, llenas de emociones y con ojos tiernos que entienden el dolor ajeno.

Mujeres que viven porque otras dejaron sus vidas en el camino por la igualdad de derechos. Mujeres que respiran aire fresco, que no deben olvidar que siempre hay lobos agazapados con ganas de llevarlas de nuevo a la celda de la dependencia obligada, a la minoría de edad.

No podemos guardar las banderas, no podemos confiarnos… Esa sería nuestra perdición. El camino ya empezado, pero aún queda un gran trecho. Y en este recorrido debemos contar con esos compañeros varones que siempre nos han querido libres.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ

7 de marzo de 2019

  • 7.3.19
Aunque pueda resultar paradójico, el supremacismo catalán y el renovado movimiento independentista en Cataluña no es más que una consecuencia natural del 15-M. La indignación es un sentimiento efímero que, en aquel momento, necesitó materializarse en algo para no acabar en frustración. Y es ese último el sentimiento mayoritario tras las movilizaciones y la decepción que supuso Podemos para muchos.



Sin embargo, una parte de Cataluña, movida y manipulada con los sentimientos más bajos del ser humano, ha encontrado en la independencia una causa en la que enfocar y materializar unos sentimientos de cambio, que no encuentran lugar para arraigar en el resto del país.

Barcelona, Madrid, Sevilla… España entera vivió en 2011 una oleada de indignación que encontró su referencia en el Indignez-vous! de Stéphane Hessel. Algunos lo leímos antes del 15 de mayo. Otros, después. En cualquier caso, a todos nos llegaron las palabras con las que acababa el manifiesto: “Crear es resistir, resistir es crear”.

Tiempo después, algunos crearon un partido político, Podemos, que pretendía resistir a la ola neoliberal que muchos jóvenes vivíamos con mayor o menor amargura. Antes o después, muchos nos desencantamos por su autoritarismo y radicalidad, y la indignación acabó en frustración.

En cambio, debido a los intereses partidistas de la antigua Convergència i Unió (CiU), se activaron los sentimientos supremacistas que, desde el victimismo, el pujolismo impuso en escuelas y medios de comunicación con la connivencia del Estado, y se propuso a los catalanes un proyecto nuevo y descabellado. Y como todos los proyectos nuevos y descabellados, hizo ilusión a muchos, frente a un Gobierno que no hizo nada, salvo afirmar una y otra vez que aquello no iba a ninguna parte y que había que ignorarlo.

Hoy en día se presentan cinco partidos o coaliciones nacionales. Solo Vox y Unidas Podemos plantean un proyecto. Un proyecto difuso e informe, pero al menos suponen una propuesta. PP, PSOE y Ciudadanos no son capaces de transmitir, ya no un cambio, sino un esbozo de proyecto que ilusione a los españoles de todas las naciones y regiones del país.

Insistimos: crear es resistir, resistir es crear. Frente al interés del Partido Socialista de Pedro Sánchez y de Vox por retroceder un siglo de Historia, tanto España como Europa necesitan crear un nuevo proyecto que sea capaz de ilusionar a la población y ayudarla a resistir las arremetidas de esta crisis que se niega a abandonarnos.


RAFAEL SOTO


6 de marzo de 2019

  • 6.3.19
El periodista José Luis Salas, conductor del programa 'No son horas' y Premio "Antena de Oro", comparte con los lectores sus recomendaciones cinéfilas para el fin de semana. Experto en cine de autor, José Luis Salas es un reconocido maestro del periodismo musical y todo un especialista en el Séptimo Arte. No en vano, ha retransmitido para Onda Cero decenas de galas de los Premios Óscars de la Academia de Hollywood, además de colaborar en distintas publicaciones y en portales de Internet dedicados al cine, la música y la crónica social.





Podrás verlas en tu cine...

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70 BINLADENS

Director: Koldo Serra. Con Emma Suárez, Hugo Silva, Nathalie Poza, Bárbara Goenaga, Daniel Pérez Prada, Kandido Uranga, Susana Abaitua, Fernando Albizu, Ione Irazábal, Richard Sahagún, Soraya Peña, Juan Viadas y Alexandra Prokhorova. Tremendo thriller hipnótico, capaz de atraparte y no dejarte escapar. Un atraco a un banco se va de madre, tanto por los atracadores, como por la rehén que eligen para negociar con la policía. El elenco actoral es tan bueno que parece un documental. Para quienes quieran ver una película brutal para pasar un par de horas disfrutando como bellacos.





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MULA

Director: Clint Eastwood. Con Taissa Farmiga, Bradley Cooper, Clint Eastwood, Michael Peña, Laurence Fishburne, Clifton Collins Jr., Manny Montana, Noel Gugliemi, Dianne Wiest, Alison Eastwood, Jill Flint, Ignacio Serricchio, Loren Dean, Robert LaSardo y Daniel Moncada. Eastwood dirige y protagoniza la historia de un hombre de 80 años que, ante su ruina económica, se ve obligado a ser correo y camello de un cártel mexicano, según la adaptación de un reportaje publicado por Sam Dolnick en la revista de The New York Times. Para inquebrantables seguidores de Eastwood, entre los que me encuentro.





Otros estrenos de la semana

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CAPITANA MARVEL

Directores: Anna Boden y Ryan Fleck. Con Brie Larson, Lee Pace, Ben Mendelsohn, Samuel L. Jackson, Jude Law, Mckenna Grace, Gemma Chan, Clark Gregg, Djimon Hounsou, Robert Kazinsky, Kenneth Mitchell, Lashana Lynch, Rune Temte, Raul Torres y Damon O’Daniel. Llega la adaptación del cómic homónimo de la Marvel Comics aparecido en 1968. La novedad es que estamos ante una heroína cuyas aventuras se ambientan en la década de los noventa, inédita en la filmografía de la famosa marca de comics. Para frikis, con gafapasta o no, de la gran factoría Marvel.





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HÁBLAME DE TI

Director: Hervé Mimran. Con Fabrice Luchini, Leïla Bekhti, Rebecca Marder, Igor Gotesman, Clémence Massart-Weit, Yves Jacques, Micha Lescot, Frédérique Tirmont, Evelyne Didi, Eric Wapler, Gus, Jean-Pascal Zadi, Olivier Rosemberg, Pauline Pouchin y Baya Rehaz. Otro pelotazo del cine galo, en el que un serio problema de salud cambiará para siempre la vida del protagonista, en un proceso cargado de humor y emociones a partes iguales. Si te gustó Intocable, sin duda ésta también hará tus delicias.





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LA NOCHE DEVORA EL MUNDO

Director: Dominique Rocher. Con Anders Danielsen Lie, Golshifteh Farahani, Denis Lavant, Sigrid Bouaziz, David Kammenos, Jean-Yves Cylly, Nancy Murillo, Lina-Rose Djedje, Victor Van Der Woerd, Léo Poulet, Déborah Marique, Tess Osscini Boudebesse Bejjani, Fabien Houssaye, Jean-Louis Priou y Marie-Thérèse Priou. Uno de los pelotazos del Festival de Sitges del pasado 2018 es una de zombies en París, con una vuelta de tuerca al género que la hace muy atractiva. Para irredentos devoradores de muertos vivientes.





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CORGI, LAS MASCOTAS DE LA REINA

Director: Ben Stassen. Con las voces originales de Julie Walters, Jack Whitehall, Sheridan Smith, Ray Winstone, Matt Lucas, Tom Courtenay, Colin McFarlane, Sarah Hadland, Nina Wadia, Debra Stephenson, Iain McKee, Kulvinder Ghir y Jon Culshaw. La redención es el eje central de esta historia animada sobre el cachorro favorito de la reina que, tras causar un incidente diplomático, se verá obligado a vivir como un perro callejero en Londres. Para quienes flipan con dibujos de mascotas con diálogos muy humanos.





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LA MUJER DE LA MONTAÑA

Director: Benedikt Erlingsson. Con Halldóra Geirharðsdóttir, Jóhann Sigurðarson, Juan Camillo Roman Estrada, Jörundur Ragnarsson, Solveig Arnaldsdottir, Helga Braga Jónsdóttir, Charlotte Bøving, Iryna Danyleiko, Vala Kristin Eiriksdottir, Magnús Trygvason Eliassen, Saga Garðarsdóttir, Jón Gnarr, Galyna Goncharenko, Omar Gudjonsson y Thorstein Gudmundsson. Filme islandés sobre una profesora de canto, luchadora por el medio ambiente hasta límites personales insospechados, que deberá replantearse su cruzada cuando recibe una carta que da luz verde a sus trámites para la adopción de una niña. Para seguidores del cine más ecológico ante una bofetada de realidad individual.





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LAS HEREDERAS

Director: Marcelo Martinessi. Con Ana Brun, Margarita Irun, Ana Ivanova, Nilda Gonzalez, María Martins y Alicia Guerra. Excelente y premiado drama, nominado al Oscar por Paraguay, sobre una jubilada de buena familia que deberá buscarse la vida cuando su herencia se termina. Una mujer, 20 años más joven que ella, le cambiará para siempre su existencia. Para quienes no le temen a empezar de nuevo, da igual la edad que tengan.



JOSÉ LUIS SALAS

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