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5 de diciembre de 2018

  • 5.12.18
Baena Digital se hace eco en su Buzón del Lector del séptimo y último capítulo de las memorias remitidas a este periódico por Luis Moreno Castro, alcalde de Baena entre 1995 y 2011. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.

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A modo de epílogo de este cuaderno de mi memoria sólo me resta reflejar los últimos años desde junio de 2011 hasta hoy. No pude imaginar lo que iba a ocurrir. Mi renuncia a todos los cargos en 2011 dejó en manos de María Jesús Serrano y Jesús Rojano el Ayuntamiento y el PSOE. Jamás ha vivido Baena un periodo de mayor decadencia en todos los órdenes. Triste etapa política en las que las miserias del poder no han sido denunciadas por los grupos de la oposición municipal. ¡Pobre Baena!

El voto en Baena es mayoritario de izquierda moderada social-demócrata hasta que deje de serlo como ha ocurrido en Europa y en otras partes de España si sus representantes tienen un perfil como los que conocemos.

La corrupción política y la incompetencia asolan Baena. Esta frase es el compendio del difícil trance que vivimos. Sin la primera premisa de corrupción no se hubiese producido el galopante deterioro que soportamos dócilmente y que en gran medida ha sido y es evitable como intentaré demostrar en la conclusión de este capítulo.

Confieso mis dudas y temores al encarar el reto de mantener mi coherencia por encima de mi comodidad, de mis intereses sociales, de mi imagen y de los daños colaterales que siempre son dolorosos. No descarto que el poder del aparato se revuelva utilizando todos los medios para “matar al mensajero”.

A las dos personas centrales y adláteres les deseo lo mejor pero fuera de la política activa. Sólo con la regeneración ética y un mínimo de capacidad sería posible frenar el hundimiento. Mi error de selección no justifica ni explica su nefando comportamiento.

Este cuaderno no ha sido un placer literario, ni íntimo, ni un desahogo de traumas políticos que no tengo, dado que he sido alcalde de Baena, que es lo que quería ser. He rechazado otros cargos tan rimbombantes como subordinados. Y en lo personal nada me turba pues todo lo dejé voluntariamente.

Me duele Baena y quiero corregir mi error antes de tener y espero que sea tarde, “puesto ya el pie en el estribo”. No soy vanidoso porque no puedo. Los que aspiramos a lo excelso nos conformamos con aproximarnos siquiera sea algunos metros a la grandeza, nunca a la lisonja.

Me impuse la obligación de dejar un recuerdo de memoria sintética de la vida de Baena en los últimos treinta y cinco años. No se fraguó hasta 2012 cuando me percaté de que mis sucesores, con su discurrir, reescribían la historia de los mejores años de Baena en su contemporaneidad desde sus más que dudosas aptitudes y de que una parte de la sociedad gratificada les aplaudía servilmente.

Pero lo esencial que me ha motivado a dar este paso ha sido que he creído que aunque es posible que ahora mi interpretación no interese a esta generación pudiera hacerlo algún día a otra y que le parezca una luz en la oscuridad más por quedar que por brillar. Y que nadie podrá contar mis experiencias.

He llegado a la parte más ingrata de este recorrido de los últimos treinta y cinco años casi sin habérmelo propuesto. Ya no se puede retroceder y mis principios me condicionan a un colofón que no pude imaginar que escribiría. Pero no se debe comenzar lo que no se es capaz de acabar.

La noche del 22/06/2011 a la hora de conocer el resultado de las elecciones municipales después de veinte años de candidato, ganándolas todas, anuncié mi propósito de abandonar la política activa y todo cargo público y orgánico. Conseguimos el 46 por ciento de los votos a 40 de la mayoría absoluta en el peor momento del PSOE por el efecto muy negativo de la crisis y las medidas del presidente Zapatero. Aún así sacamos 16 puntos al Partido Popular y 33 a Izquierda Unida.

Pero también cometí otros errores como mantener en lugares relevantes a dos desconocidos que no habían destacado por nada y sostener como referente en la Almedina a un representante mayoritariamente rechazado por sus vecinos. La anticampaña de meses y años de Televisión Baena –porque parecía que pretendía doblegarme vulnerando la legalidad– pudo también influir. Sin descartar que algunos votantes estuvieran un tanto cansados de mi larga permanencia por más que las encuestas dijeran lo contrario.

IUCA votaría al PP y el PSOE perdería la Alcaldía y el Gobierno. Autoricé a J. Rojano a negociar junto al secretario general provincial, Juan Pablo Durán, un acuerdo con Izquierda Unida a nivel provincial. Ambos deseaban mi salida y yo se la facilité.

Mi obcecada precipitación causó más regocijo creo en las propias filas que en las de mis adversarios. Lógicamente en los que aspiraban a poder no en la inmensa mayoría de la militancia y menos aún en los votantes. Algunos creyeron que con un poder débil prosperarían en bienes, dádivas y nepotismo.

Así ha ocurrido. Baena agoniza en tanto que la mayoría de los concejales del Gobierno, si no todos, y bastantes de la oposición se han profesionalizado viviendo exclusivamente de las remuneraciones políticas directas e indirectas. Omertá garantizada, corrupción segura. Creo haber sido el único político de la historia democrática que con este resultado renunció a todos los cargos.

María Jesús Serrano y Jesús Rojano, como ya he anticipado, no habían destacado en nada pero tampoco dieron pábulo a sospechar ningún comportamiento indecoroso de aprovechamiento de lo público durante mi mandato. Recuerdo que ella era más trabajadora y ordenada, y con tendencia incontenida a las cámaras y a la simulación. Él, más frío y calculador, aparentaba un aplomo y suficiencia por encima de sus capacidades. Ningún reproche que formular desde el punto de vista ético a su comportamiento entre el 2006 y el 2011.

Pero llegó el 2011 y las elecciones de mayo. No tardaron ni 24 horas en mostrar su verdadera faz. El 23 de mayo, al día siguiente de anunciar mi retirada, tuve sesión en el Senado. Recibí varias llamadas en las que me alertaban de la feroz lucha cainita que libraban por la Alcaldía cuando aún me restaban diecinueve días para dejarla.

Intervine para acabar con el bochornoso espectáculo que estaban ofreciendo. Hice amago de volver con el fin de amparar a M. J. Serrano y así dar curso al orden natural de sucesión. Estaba acorralada por J. Rojano, ayudado por el aparato del partido y de algún alto funcionario que jugaba a político.

Mi opción no era ninguno de los dos pero seguía pensando que Silvia Cañero tendría un largo recorrido en la Junta de Andalucía para ayudar a Baena, como demostró cuando pudo. Muy al contrario que la señora consejera Serrano, a la que no se le conoce la más mínima actuación en su pueblo.

El 9 de junio de 2011 fue proclamada alcaldesa María Jesús Serrano, la primera mujer en la historia de Baena y la primera que accedía a la Alcaldía sin votos del pueblo. Exclusivamente por mi intervención y renuncia. No tardé ni 48 horas en comprender la magnitud del error cometido y la catadura moral de mis pupilos.

Formalizó un pacto de legislatura con IUCA por el que ponía de rodillas a Baena y al PSOE entregándole todo el poder, finiquitando de esta manera el proyecto de progreso que yo había encarnado, representando a la mayoría de los baenenses.

Este acuerdo lo llevó a cabo sin comunicarlo a nadie y ocultándolo a todos. No lo conocían los concejales del Gobierno municipal, ni la Corporación ni la opinión pública. Pero lo más deplorable es que vulneró los Estatutos del PSOE que obligan a aprobar los pactos de legislatura –conservo una copia– en los órganos de gobierno competentes, y yo aún seguía siendo secretario general porque debía esperar hasta septiembre para cumplir mi mandato.

Al parecer, su mentor fue un comunista cristiano influyente –siempre me han producido rechazo intelectual y ético porque considero que ambos términos son metafísicamente antitéticos y confunden a unos y otros–. Comprendí de golpe que había engendrado un monstruo político.

La Comisión Ejecutiva Local del PSOE obligó a rectificar el pacto pero la alcaldesa incumplió una vez más la disciplina estatutaria y yo no estaba para batallas. Mi oposición como secretario general al pacto vergonzante supuso un punto de inflexión en mi relación política y personal con ambos dos.

Comenzaron los peores años de Baena en nuestra historia contemporánea de muchas décadas. La corrupción política y la incompetencia asolan Baena. Lo dije al principio y me reitero. Uno y otro concepto intentaré aclararlos, advirtiendo desde este momento que recopilar el primero es la tarea más desagradable que he prestado a Baena en mi vida.

Quiero creer que, al final, los baenenses –y, sobre todo, los votantes socialistas– me lo agradecerán para saber a qué atenerse y desenmascarar a quienes se alimentan de una imagen que en absoluto se corresponde con su realidad. Pero no debería ser yo quien tuviera que llegar a estos extremos dado que para estas tareas están los grupos políticos municipales, los partidos políticos y los operadores competentes.

Yo me he decidido cuando he constatado que pretenden trasladarme sin respeto y sin escrúpulos responsabilidades de todo tipo que son exclusivamente suyas en asuntos que se iniciaron en mi tiempo y que después han manipulado groseramente. Ni puedo ni quiero permitirlo.

Insisto en que lo que sigue no es una inculpación presuntamente penal por más que pudiera serlo. Es una descripción política que permitirá a los baenenses formar criterio como ciudadanos libres. Ni que decir tiene que todo el contenido del Apartado 1 está documentado y contrastado.

Apartado 1: corrupción política

Hablo de "corrupción política" o "presunta", dado que todavía los órganos competentes del PSOE no han querido entrar en la valoración y calificación.

a) En noviembre de 2011 asistí por última vez a una asamblea del PSOE Local en la que el presidente de la Mesa actuaba como un verdadero vicario del secretario general, coartando la libertad de expresión de todos los disidentes. El compañero D. B. preguntó a J. Rojano, ya secretario general, que si era cierto que había comprado varias fincas rústicas y un chalet de lujo en los últimos meses.

Contestó airado que sí, extendiéndose en explicaciones innecesarias. Los pretorianos y el presidente acosaron al interpelante, al que tuve que defender. Quedamos sorprendidos por el colosal incremento patrimonial de un joven parado laboral sin estabilidad salvo sus retribuciones políticas que, por definición, deberían ser provisionales.

La sospecha se convirtió en escándalo cuando supimos directamente por el repetido lamento del vendedor del chalet –un constructor arruinado por la crisis– que había sido objeto de engaño por parte del actual alcalde. Se vio obligado a aceptar un precio irrisorio ante la inminencia de un embargo judicial por impago a la Seguridad Social.

Afirmó en numerosas oportunidades ante muchos testigos y corroborado por familiares que J. Rojano asumió las deudas con la Seguridad Social en sede judicial, las que tenía con proveedores del Ayuntamiento y, sobre todo, le prometió contratar a su hija con cargo a las arcas municipales. Sorprendente la obtención de créditos para la adquisición de fincas rústicas y urbanas en un año en que los bancos no prestaban a nadie.

b) En marzo de 2011 quedó resuelto y trasladado el expediente de legalización que yo había ordenado incoar a Televisión Baena, que es el medio local de comunicación más influyente, por el que tendría que pagar muchas más tasas, puesto que no se le cobraba más allá de un tercio de la implantación real que tenía en el casco urbano.

Asimismo deberían retirar sus instalaciones sin autorización en infraestructuras públicas y privadas, incluyendo suelo y vuelo. Mis dos sucesores han guardado el expediente sin aplicarlo, causando un grave deterioro a las arcas municipales e incurriendo en supuestas irregularidades. Los autónomos y empresarios con cargas fiscales insoportables en muchos casos deben sentirse, con toda razón, discriminados por este trato a una empresa boyante.

c) En 2012 tuvo lugar el mayor quebranto económico producido al Ayuntamiento de Baena y el caso de presunta corrupción política de mayor gravedad que nunca se haya conocido de acuerdo con las publicaciones del diario El Mundo en 2015 y El Confidencial Andaluz en julio de 2018, que han aportado pruebas de presuntos graves delitos atribuidos a María Jesús Serrano, número tres del PSOE–A y diputada en el Congreso, y Jesús Rojano, sin que los órganos competentes del PSOE-A ni los señalados hayan sido capaces de dar una sola explicación, tal y como exige el Código Ético del partido y la responsabilidad de los cargos públicos.

En 2013, la alcaldesa María Jesús Serrano firmó un convenio con Agroenergética de Baena, del grupo El Tejar, por el que rebajaba de 500.000 euros a 100.000 las tasas anuales durante la vida útil de la central, que yo había conveniado con dicha empresa en el año 2005. El convenio lo firmó sin que nadie facultado lo avalara jurídicamente ni técnicamente. Con ocultación y sin transparencia.

En el colmo de la osadía, a raíz de una denuncia en Fiscalía, se aporta documentación desde el Ayuntamiento en la que se afirma que el informe jurídico no válido del asesor externo que se registró dos años después de firmado el convenio, se había encontrado en 2017 milagrosamente en el ordenador de un funcionario que lo valida contradiciendo el informe del secretario general del año 2015. Éste afirma que el citado informe del asesor externo no obraba en el Ayuntamiento en la fecha del convenio que rebajó las tasas y, aún menos, alude a su validación. Ver el periódico digital Confidencial Andaluz de 29/05/2018 y 09/08/2018.

d) En 2013, ya consejera de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, la señora Serrano se descuelga con un currículum en el que poco más que la fecha de nacimiento debe ser cierta. No es técnica en excedencia de la Mancomunidad de Municipios del Guadajoz porque solo tuvo contratos esporádicos que no consolidan ese derecho como sabemos quienes, como es mi caso, he sido presidente de dicho ente ocho años y miembro de la Junta de Gobierno durante dieciséis y, si se me permite, tuve en su momento un papel destacado en su fundación.

El máster que dice tener en la Escuela Internacional de Negocio no ha existido ni existe. El otro que se atribuye de la Universidad de Valencia al parecer hay fundadas dudas de que así sea. No ha escrito ningún libro, sólo escasas páginas de un trabajo en colaboración como suelen hacerse y que consta en la Biblioteca Municipal. No destacaba precisamente por su capacidad para estos menesteres.

Que se conozca, no ha ejercido jamás la abogacía. No fue responsable de ningún programa europeo, pues lo fui yo como alcalde. Su formación urbanística es la de un cursillo de Diputación y de los años que fue concejala. La hemeroteca ha reflejado este esperpento en algunas ocasiones.

e) En 2014, la señora Serrano mintió en la sede del Parlamento Andaluz cuando, en respuesta al parlamentario del Partido Popular, González García, afirmó que la sanción de 34.000 euros de su hermano por obra ilegal de casa en el campo había prescrito en el juzgado por el tiempo transcurrido. Lo prescribió perdonando la sanción contra informe en una sesión de la Junta de Gobierno de septiembre de 2011 cuya votación presidieron ella y el actual alcalde. So pretexto de la antigüedad de un vehículo. Conmigo no prescribió como trasladó a la prensa y al Parlamento para endosarme la responsabilidad de sus deplorables actos.

f) En el 2015, el informe del secretario del Ayuntamiento demuestra que el convenio de El Tejar lo firmó María Jesús Serrano sin competencia, sin expediente, sin su conocimiento ni el de la Corporación. En todo el caso, el del actual alcalde. El Confidencial Andaluz pormenoriza en julio este informe y lo publica. El alcalde conoció el citado informe y no hizo nada para restablecer la legalidad. A la oposición también le fue facilitado.

g) En 2016-2017, el alcalde Rojano entregó Torreparedones a Castro del Río con premeditación y engaño. La Plataforma en Defensa del Patrimonio lo ha denunciado ante la opinión pública en un manifiesto y cinco comunicados en los que se detalla la felonía cometida por el alcalde en una insólita actuación que no creo que se haya dado en ningún pueblo de España.

Su máximo representante entrega el aprovechamiento y prestigio del patrimonio más importante de su municipio al vecino, a cambio de nada confesable. No quiero pensar que el intercambio sea Torreparedones por los votos que puedan faltar en la investidura.

h) En 2018, el Pleno municipal aprobó en verano la relación de puestos de trabajo con los votos del PSOE. Después de años de intentonas, el alcalde se atrevió a dar el paso. Todo apunta, a juzgar por la abundante hemeroteca y declaraciones, que su pretensión es conseguir que un programa de la Junta de Andalucía de carácter social plagado de sus familiares y allegados se integre en la plantilla municipal funcionarizándolos de forma irregular, presuntamente, puesto que ese programa no puede gestionarlo el Ayuntamiento de Baena al haber bajado de 20.000 habitantes. Por tanto, debe ser devuelto a la Junta de Andalucía, que es quien tiene que financiarlo y desarrollarlo.

Parece que son quince trabajadores cualificados cuyo monto económico anual debe andar por encima de los 400.000 euros que no deberían salir nunca de las exiguas finanzas municipales, tal como le recuerdan los informes del secretario y de los propios asesores externos que él mismo contrató. Nepotismo grosero y quebranto económico. Omertá y presunta corrupción.

Sindicatos, grupos políticos y algunos más han denunciado tímidamente en medios de comunicación esta conducta pero poco más han hecho. No obstante, habría que garantizar la continuidad de estos trabajadores. Lo que no sería difícil. Bajo los auspicios de la Junta de Andalucía, que es la Administración competente y que debe hacerse cargo de la gestión del programa y de su futuro.

i) El memorial de agravios personales no tiene relevancia más allá de desenmascarar a los personajes. Nunca se me dio bien el victimismo ni la queja por muy dolido e indignado que estuviera. Inauditas las amenazas y presiones a las que se vieron sometidos la junta rectora de la Cooperativa del Vino, responsables de la Cooperativa de Albendín, el alcalde de la Malena y otros grupos que querían despedirme con una copa e, incluso, algunos por su amistad sin detenerme más en otras mezquindades. Solo me merecen “el más pequeño de mis desprecios”, parafraseando a Landelino Lavilla.

Cosa bien distinta es la trama urdida para trasladarme la responsabilidad política y otras de sus reprobables actos. La filtración a la prensa del expediente de SCAFA para vincularme a lo que ocurra no me quita el sueño, a pesar de ser objeto de previa investigación. Sé perfectamente que lo que hice fue irreprochable desde todos los puntos de vista y de mínima intervención. No me involucré en ningún sentido en este asunto más allá de lo que como alcalde me correspondía. Tengo plena y total confianza en que la Justicia resolverá este equívoco cumpliendo como siempre con su deber.

Más obsceno es el intento de trasladarme la negligencia culpable de la prescripción que hicieron mis dos sucesores de la sanción del hermano de la señora Serrano en Junta de Gobierno contra informe. Con su mentira en sede parlamentaria me atribuye haber dejado prescribir el expediente y para colmo imputa la prescripción al juzgado consciente de haber faltado a la verdad. Ver El Confidencial Andaluz del 09/08/2018.

Durante años he soportado las argucias que han maquinado para desviar el foco de atención de los gravísimos presuntos delitos cometidos a raíz del convenio con El Tejar del año 2013, poniéndolo en el convenio del agua del año 2002 firmado por mí. Este convenio del 2002 se formalizó por mandato plenario, legalmente, con el aval jurídico del secretario del Ayuntamiento, irrelevante desde el punto de vista económico y con el mismo tratamiento que a otras empresas.

Pero lo que ha colmado el vaso de mi infinita paciencia ha sido la lectura del Decreto de archivo de la Fiscalía de una denuncia sobre este tema publicado en El Confidencial Andaluz. El citado archivo estaba basado para la Fiscalía en la aportación de documentación que se le hace llegar desde el Ayuntamiento en la que sorprende la milagrosa aparición, en un ordenador a los cinco años, del informe no válido del asesor jurídico externo registrado dos años después de la firma del convenio que rebajó las tasas.

Se pretende trasladarme, en la documentación que se aporta a Fiscalía, veladas responsabilidades a modo de cortina de humo so pretexto del convenio del agua para tapar las gravísimas suyas. Me ha afligido profundamente que quien tantas cosas ha compartido conmigo me haya perdido el respeto y cometido tamaños errores.

En mi opinión, no cabe la menor duda de que estamos en presencia de una degeneración de la vida política que está dañando gravemente a la institución municipal y a Baena y por tanto, el silencio cómplice de quienes debieran haber denunciado desde el primer momento esta corrupción deja aún más indefensa a la sociedad que por otra parte tampoco parece tener demasiado interés en conocer la verdad.

Los lamentos no sirven para nada. Hay que actuar y yo lo hago consciente de que no me habrá de deparar ningún beneficio ni reconocimiento, pero sí la tranquilidad del deber cumplido. Espero contribuir a la regeneración de la vida política y como consecuencia a frenar la decadencia de Baena.

Es decepcionante que los órganos competentes del PSOE a todos los niveles no hayan movido un solo dedo después de hacerse público en medios de comunicación lo que he comentado anteriormente habiendo tenido acceso a la documentación publicada y a la información trasladada por un grupo de compañeros.

Apartado 2: la corrupción política y la incompetencia asolan Baena

Descrito en el Apartado 1, el primer concepto puede entenderse y comprenderse mejor la agonía destructiva que nos asola. Lo obvio no necesita explicación, basta con observar la realidad. La incompetencia de nuestra clase dirigente se explica en sí misma. Aumentado el efecto multiplicador por la falta de escrúpulos que ha quedado mostrada y demostrada tanto en medios de comunicación como en el citado Apartado 1.

No caeré en la tentación de números y estadísticas sobre presupuestos, paro, habitantes, renta, jóvenes que se marchan… porque pueden interpretarse y rebatirse desde el poder con un enorme embrollo y “ensalada” mental. Después de ocho años ya no necesitamos que nos cuenten cuentos. Nuestra percepción es directa y personal.

La atonía inversora y la quebrantada economía municipal siguen justificándola –y sobre todo el alcalde– en la deuda heredada. Tendría que ser cierto y no utilizar este argumento después del tiempo transcurrido. Pero es patético que en 2011, el concejal, creo que portavoz, A. Malagón declarara en los medios de comunicación que la situación económica del Ayuntamiento era buena y en el Pleno de presupuestos de 2012 el hoy alcalde aseverara igual tesis. Conservo ambas declaraciones.

Hoy afirman no poder bachear ni rehabilitar un tejado de pobre gente marginal porque no tienen recursos como consecuencia de la deuda heredada pero sí continúan los dispendios relatados. Y la realidad es que el plan de estabilización de los años duros de la crisis obligó a los ayuntamientos a un ahorro forzoso.

La situación sería radicalmente distinta si los dos máximos dirigentes no hubieran dedicado los siempre escasos recursos municipales a abultadas nóminas propias. A mantener quince o veinte liberados, incluso de la oposición de forma directa o indirecta. A aumentar los gastos en grupos políticos, en subvenciones cazavotos y otros eventos tan frívolos como aldeanos.

Pero lo esencial en cuanto a la Hacienda municipal se refiere durante estos años ha sido que la señora Serrano, vulnerando todas las reglas de juego como ya es conocido y ha sido publicado, ha rebajado tasas a empresas por valor de muchos millones de euros.

Su sucesor mantiene un programa de la Junta de Andalucía gestionado y financiado de manera presuntamente irregular por el Ayuntamiento y plagado de familiares que, en un cálculo aproximado, estaría en torno a los 400.000 euros anuales, cuando sería la Junta la que debería correr con este presupuesto.

No se cobran las tasas e impuestos a algunas empresas como TVB porque se obtiene un trato absolutamente servil, lo que supone una pérdida de muchos cientos de miles de euros diferidos en el tiempo. Se devolvieron seis millones de euros de Fondos Europeos del Programa Baniana II por incapacidad y venalidad, puesto que la gestión del programa exigía ahorrar de otros gastos.

La pérdida de 20.000 habitantes supondrá para las arcas municipales, también en diferido, muchos millones de euros. Y aún podíamos continuar con subvenciones electoralistas absolutamente innecesarias. Los autónomos y los pequeños empresarios viven en la precariedad que se deriva del estado general de la población. Su horizonte, como no puede ser de otra forma, está vinculado en este momento al empobrecimiento generalizado de la gente y agudizado con gran diferencia en Baena por la falta de inversiones públicas y privadas.

No ha habido en estos años ninguna obra pública esencial como el enlace de la carretera de Cañete y una nueva carretera hasta la misma puerta de Torreparedones que nuestra exconsejera y número tres del PSOE-A tenía la obligación moral y material de haber realizado en el ejercicio de sus competencias y de su vinculación, si es que la tuvo alguna vez. Pero no serían éstas las únicas inversiones que Baena debe demandar.

El Plan Director de Turismo se abandonó desde el primer día. No sé si porque fue un proyecto mío que exigía de una cierta capacidad que posiblemente no tengan o por otras razones aún más inconfesables –y como muestra, la entrega de Torreparedones–.

Inadmisible aceptar que nuestro patrimonio siga gestionado por una empresa castreña que, además de habernos expoliado Torreparedones, organiza su actividad con nuestros recursos patrimoniales para que el final de la jornada se haga en Castro para aprovechamiento de la hostelería y el comercio vecino.

La marca Baena se ha desprestigiado y cotiza como los Noguerones o Valenzuela. Dicho sea con todo respeto hacia estas localidades. Las Jornadas del Olivar y el Aceite ahora se celebran con un concurso de tortilla de patatas como mayor aliciente y la relación armónica y eficaz con el sector olivarero no existe.

La institución municipal está desarbolada debido a la división introducida por el alcalde entre los trabajadores para lograr su Relación de Puestos de Trabajo, premiando a unos y castigando a otros y por tanto, enfrentándolos.

Recuerdo que, en general, salvo que se hayan ocupado todas las vacantes con gentes de cooptación partidaria, formaban un equipo solvente y eficaz para gestionar presupuestos de treinta millones de euros. No creo que la liquidación del presupuesto, por ejemplo de este año, llegue a doce y me da la impresión de que hay el mismo número o mayor de trabajadores que antes pero que han entrado, como el caso del programa de la Junta citado, por tortuosas vías.

No he oído un solo comentario en estos años ni de personas afines al poder que se atreva a decir en voz alta que la situación de Baena es buena o al menos regular o igual que la de otros municipios. La desesperanza se ha instalado entre nosotros y no va a ser fácil transformarla en confianza e ilusión.

La situación del centro histórico, en mi opinión, es el problema más urgente que tiene que abordar Baena. Su decadencia y abandono están lastrando y arrastrarán al resto de la ciudad. Cada día lo habitan menos vecinos.

Las viviendas se deterioran sin que el Ayuntamiento les proporcione ningún tipo de ayuda a las familias más humildes y como consecuencia, la actividad económica desaparece o se mantiene en un estado de dramática supervivencia. Si no se actúa pronto y con medidas de choque, el resto de los baenenses tendrán que soportar el mantenimiento del mínimo de servicios que exigirán los pocos habitantes que permanezcan en el moribundo centro histórico. Y sin embargo, su potencial en todos los sentidos es enorme como hubiese sido demostrado si el Plan Director de Turismo, el Proyecto Baniana II y las políticas inversoras se hubieran mantenido.

No continúo describiendo la situación de Baena porque redundaría en lo obvio y ofendería la inteligencia de mis pacientes lectores. A título de ejemplos no recuerdo un solo alumbrado, acerado o urbanización de una sola calle en ocho años, lo que no creo que haya ocurrido ni en el más pequeño de los municipios de nuestra provincia.

Finalizo este cuaderno de memoria con un canto a la esperanza, a la ilusión y a la dignidad de Baena. Pero no por un deseo vano sino porque mi larga experiencia de gestión pública en Baena me hace conocer perfectamente sus potencialidades y también sus debilidades.

Sé que no será fácil y que habrán de involucrarse muchas personas de buena voluntad para que superando las diferencias y las siglas podamos salir de este tiempo oscuro en el que nos han sumido dirigentes en mi opinión mediocres y sin escrúpulos. Pero la responsabilidad no es exclusivamente suya porque quienes se han aprovechado y siguen haciéndolo desde la política y desde otros lugares de estas circunstancias, así como la oposición, no dejan de ser corresponsables de la situación.

Tampoco ha ayudado la apatía, la comodidad y la desvertebración social. Ahora más que nunca se necesita eso que tanto se proclama en los bares y que tampoco se practica, que no deja de ser otra cosa que el patriotismo local. Concepto este que muchos sólo aplican a España cuando el verdadero patriotismo siempre comienza por lo más próximo. Si es que queremos cumplir nuestras obligaciones como generación con las que vengan.

Y para ello me permito sugerir que habría que tomar medidas urgentes de las que dejo plasmadas algunas:

1) Obligar a la señora Serrano y al señor Rojano a abandonar la política activa por la vía civilizada mediante la actuación de quienes deben hacerlo. En una sociedad democrática no sería concebible su permanencia. Con ellos en la dirección de las siglas predominantes en la población no es posible evitar el abismo. El PSOE tiene 5.000 votantes de banquillo.

2) Recuperar los ingresos de más de un millón de euros al año mediante tres o cuatro acciones absolutamente legales y que en el caso del Tejar debe hacerse por la vía del diálogo y del acuerdo. Cincuenta por ciento de ahorro en gasto político. Devolver el programa social a la Administración competente que es la Junta de Andalucía. Cobrar a todas las empresas sin excepción. Limitar las subvenciones a las de carácter social o emprendedor. Esforzarse en conseguir fondos europeos, del presupuesto de la Administración del Estado y de la Junta de Andalucía para fomentar la obra pública y el empleo.

3) Incentivar la iniciativa privada con juego limpio, capacidad y honestidad y, sobre todo, seguridad jurídica.

4) Frenar la destrucción del centro histórico con un plan de choque de rehabilitación de viviendas que se aproxime al millar en cuatro o cinco años con la condición de permanecer habitadas un tiempo determinado.

5) Recuperar Torreparedones y lanzar con eficacia el Plan de Turismo Cultural que ya existe y se llama Baena Cultura.

6) Ilusionar a los baenenses para que colaboren en elaborar su propio futuro, haciendo una llamada a los mejores y más capacitados para la gestión pública, dignificándola para no ahuyentarlos.

Creo que sería posible revertir el proceso degradante actual porque no existe ninguna maldición histórica que nos condene a ser distintos o menos capacitados –como habíamos demostrado– para abordar el tiempo presente que cualquiera de nuestros referentes y vecinos. Nosotros mismos somos los dueños de nuestro destino.

LUIS MORENO CASTRO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Baena Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.


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