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7 de marzo de 2018

  • 7.3.18
El delegado de Cultura, Turismo y Deporte, Francisco Alcalde, presentó ayer tarde el libro García Lorca. Vida, cántico y muerte, de Fernando Vázquez Ocaña, editado por el Grupo Amador de los Ríos de Baena. Esta obra fue publicada en su primera edición por la editorial Grijalbo, en 1957, en México. Nunca hasta ahora se había publicado en España, de ahí su relevancia.



La publicación cuenta con dos textos introductorios, uno de Francisco Expósito, que defendió su tesis doctoral en 2015 sobre el periodista baenense en la Universidad de Sevilla, y el otro, del que fue director de Diario Córdoba, Antonio Ramos Espejo. La maquetación y el diseño han sido realizados por María Victoria Ruiz de Prado, secretaria del Grupo Amador de los Ríos, con la colaboración de la Fundación García Lorca, que ha cedido las fotografías para esta edición.

El Grupo Amador ha publicado, con éste, su tercer libro desde su creación en 2007. Desde entonces esta asociación cultural ha llevado a cabo un amplio programa de actividades para difundir la cultura y para recuperar la figura de Amador de los Ríos.

En su intervención, el delegado destacó la importancia de la publicación, pues se trata de una de las primeras biografías de Lorca, que se hicieron en el exilio, donde Vázquez Ocaña supo integrar la obra y la vida del poeta, además de utilizar un cuidado lenguaje, en la que aparece su formación periodística, pero también el lirismo de un periodista que quiso ser poeta.

Francisco Alcalde destacó también la trayectoria del Grupo Cultural Am-dor de los Ríos, creado en mayo de 2007. Entre sus fines se encuentra la reactivación de la vida cultural desde la independencia, fomentar y difundir la creatividad, impulsar la participación de la sociedad civil, motivar la vocación cultural en Baena, difundir la obra y la figura de José Amador de los Ríos, con carácter universal e impulsar el conocimiento, difusión y defensa del patrimonio histórico, artístico y documental de Baena y su comarca.

Un periodista baenense de gran relevancia

Fernando Vázquez Ocaña fue un periodista que nació en Baena en 1898 y murió en el exilio, en México, en 1966, tras desarrollar una destacada trayectoria profesional en España. Pese a que su figura permaneció olvidada durante la dictadura franquista y los primeros años de la democracia, hay que remarcar su trayectoria vital.

Ocupó la portavocía del Gobierno republicano de Negrín y dirigió periódicos como La Vanguardia o El Socialista (edición de México). En Córdoba se inició periodísticamente en el Diario Liberal, en 1919, colaborando también con el Diario de Córdoba o la Revista Popular y Andalucía Ilustrada. Asimismo, fue director del semanario Política, y fundó y dirigió El Sur. Fue elegido diputado en 1933 por el Partido Socialista Obrero Español.

La línea de Fernando Vázquez Ocaña durante la guerra civil estuvo estrechamente ligada a la de Juan Negrín, con quien inició una amistad que mantuvo en el exilio. Esa relación la dejó ver en algunos artículos publicados en México y la reafirmaron también los hijos del periodista baenense. Durante su etapa como diputado en Madrid, Fernando Vázquez Ocaña inició sus colaboraciones en el periódico El Socialista, dirigido por el que se convertiría en otro de sus grandes amigos, Julián Zugazagoitia.

Con Juan Negrín, fue nombrado secretario y jefe de prensa del Ministerio de Hacienda, entre septiembre de 1936 y mayo de 1937. Cuando el Gobierno se trasladó a Barcelona, asumió el control de los diarios La Vanguardia, El Diluvio, La Noche y El Día Gráfico. En La Vanguardia, bajo su dirección, reunió a intelectuales como Antonio Machado y Juan Rejano.

Durante su estancia en París, dedicó parte de su tiempo a la redacción y publicación de su libro Pasión y muerte de la Segunda República española, un valioso documento, a poco de la derrota del Gobierno republicano, en el que analiza las causas y consecuencias del alzamiento, y en el que advierte del crucial momento en que se encuentran las democracias europeas ante el auge de los totalitarismos. En 1940 se exilió a México, donde mantuvo su residencia hasta su fallecimiento.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL

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