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24 de mayo de 2017

  • 24.5.17
Vivimos en un mundo conectado en el que, en muchas ocasiones, dependemos del smartphone. Y parece que no podemos vivir sin estar conectados al WhatsApp o a las redes sociales, como Facebook, Instagram o Twitter. Esta dependencia también se ha llegado a notar a la hora de conducir y, sin duda, supone un gran riesgo.



Es evidente que el uso creciente de los teléfonos inteligentes tiene un papel fundamental en las distracciones, siendo una de las principales causas de accidentes de tráfico, tal y como refleja el alto porcentaje de conductores que reconoce utilizar al volante este dispositivo "siempre" o de forma "habitual", disparándose esta cifra de forma notoria cuando se trata de un “caso de urgencia”.

Entre el 80 y el 90 por ciento de los accidentes se producen por causas o errores  humanos. Y dentro de este porcentaje mantienen un elevado protagonismo las distracciones, junto a otros factores como pueden ser el consumo de alcohol o el exceso de velocidad.

El uso de la aplicación WhatsApp, al igual que otras similares como Telegram, Line, Facebook, puede distraer al conducir en la medida que, para leer el mensaje o contestarlo, la mirada se retira de la carretera y, aunque sean milésimas de segundo, puede suponer situaciones de mucho peligro, no solo para los pasajeros.

Hablar por el móvil no solo provoca accidentes, sino que también aumenta el tiempo de reacción del conductor en 0,71 segundos. Se altera la distancia de seguridad, se confunden itinerarios y se cometen más infracciones de lo habitual. Se modifica la velocidad, con fuertes cambios y con una tendencia a ir más despacio de lo normal.

Si en condiciones normales no se perciben entre un cinco y un quince por ciento de las señales de tráfico, hablando por el móvil se deja de captar hasta el cincuenta por ciento. Muchas veces conducimos por inercia y no somos conscientes de los peligros de cualquier distracción al volante, algo que se eleva como consecuencia del mal hábito de usar WhatsApp al volante.

Por todo ello, las Administraciones públicas están tomando las medidas oportunas para tratar de evitar que se produzcan accidentes de tráfico en los que el uso del móvil o la tablet sean la causa principal del siniestro.

De este modo, se están realizando anuncios y campañas publicitarias para tratar de llegar a los más jóvenes que, en este caso y según muestran las estadísticas, son los que más uso hacen de las redes sociales. Así mismo, cada vez son más frecuentes las campañas de la Dirección General de Tráfico (DGT), en colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, para controlar el uso de este tipo de tecnologías mientras se conduce. Cabe recordar que conducir haciendo uso del teléfono móvil lleva aparejada una sanción de 200 euros de multa y la retirada de tres puntos del carné.

Aunque es cierto que la tecnología se va abriendo un hueco cada vez mayor en la industria del automóvil, en la carretera toda seguridad es poca. Por eso, considero un error que todo el mundo busque ahora estar conectado a Internet a través de la WiFi del propio vehículo, ya que, desde mi punto de vista, va a propiciar que muchas personas estén más pendientes del teléfono que del volante, con el riesgo que ello genera.

FRAN GALLEGO

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