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15 de octubre de 2016

  • 15.10.16
Baena Digital se hace eco en su Buzón del Lector de un texto remitido por Antonio Gutiérrez Guijarro sobre lo que denomina "hartazgo ciudadano" ante unas posibles terceras elecciones. Si desea participar en esta sección, puede enviar un correo electrónico exponiendo su queja, comentario, sugerencia o relato. Si quiere, puede acompañar su mensaje de alguna fotografía.

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Dos comicios generales en seis meses, la vista puesta en una encrucijada estadista entre “terceras elecciones” o “una abstención táctica”, el hartazgo ciudadano ante la incapacidad política. Este es el panorama sociopolítico que nos encontramos día a día en nuestro país.

Desde los resultados del 20D y debido a la incapacidad de los partidos políticos de cumplir el mandato democrático de formar gobierno, la desidia ha calado en la ciudadanía española. El continuo debate acerca de la formación (o mejor dicho de la no formación) de gobierno y la nula negociación política para retomar la estabilidad política ha contribuido a la apatía política, dolencia que Norberto Bobbio hace años ya anunciaba. El filósofo y jurista italiano denunciaba que el exceso de participación puede tener como efecto la saciedad de la política y el aumento de la apatía electoral. Y esto es lo que ha ocurrido, de ahí el desapego ciudadano. La celebración de dos elecciones generales en tiempo récord debido a la irresponsabilidad política de los principales líderes políticos ha producido un efecto de indiferencia e irritabilidad que está calando hasta en las jóvenes e ilusionadas capas de la sociedad. Nada hay más peligroso para la democracia que el exceso de democracia.

Esto no se soluciona con más democracia, sino con una mejor democracia, una mayor calidad democrática. La solución pasa por la implantación de herramientas de participación más efectivas, cercanas y regulares. Debemos ser conscientes de que nos encontramos en una situación de parálisis política y legislativa que flaco favor hace a la sociedad española. El instrumento más efectivo y legítimo para transformar a sociedad y hacer frente a esas demandas sociales que restablecerían la esencia misma del sistema está paralizado, el Derecho, el poder legislativo. El sistema político, las instituciones, se están volviendo ingobernables por el enroque político, la guerra de trincheras de los partidos y la desafección política. Es preciso que en la mente de todo demócrata se priorice el poner fin a la brecha existente entre las demandas sociales y la imposibilidad de satisfacerlas. Y aquí es donde incidía el otro día el diputado socialista José Andrés Torres Mora apelando a la ética de la responsabilidad que España requería.

Hoy, la ética de la responsabilidad de los partidos de izquierda pasa por hacer una oposición férrea y digna del encargo social que se le ha impuesto, la recuperación de los derechos y dignidad del ciudadano. Y para ello, requerimos que nuestra Casa, la Casa del Pueblo, las Cortes, comiencen cuanto antes a funcionar a pleno rendimiento. Le corresponde al Partido Socialista encabezar una oposición que traslade al escenario nacional lo que en los territorios autonómicos los líderes socialistas llevan a cabo, un plan de choque a la austeridad, un plan cuyo centro es lo social.

La responsabilidad de nuestros representantes debe ser la que arrastre al actual Gobierno al foco de control parlamentario del que bajo su velo de “en funciones” huye. Es hora de ver más allá de una ausencia de una ética de la convicción.

ANTONIO GUTIÉRREZ GUIJARRO

NOTA: Los comentarios publicados en el Buzón del Lector no representan la opinión de Baena Digital. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyas las denuncias, quejas o sugerencias recogidas en este espacio y que han sido enviadas por sus lectores.

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