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29 de mayo de 2016

  • 29.5.16
He dirigido recientemente una investigación que me ha deparado resultados sorprendentes, por lo que quisiera presentar esta experiencia en la que han participado estudiantes de Magisterio a los que imparto docencia en distintas asignaturas, tal como suelo hacer todos los años para que no solamente conocieran la evolución del dibujo del escolar de manera teórica, sino que también se acercaran a la realidad de los centros.



Cuando les planteé la investigación, les indiqué que las pruebas se llevarían a cabo a lo largo de los tres ciclos de Primaria, es decir, desde primero hasta sexto curso. Esto quiere decir que participarían en las mismas niños y niñas de 6 a 12 años.

En esta ocasión, les manifesté que la propuesta a desarrollar en los colegios sería la siguiente: “En la clase de Primaria del centro que hayáis elegido, y tras la entrega del escrito de presentación a la dirección del centro que os proporciono, les pediréis a los escolares que os dibujen a un hombre y a una mujer trabajando en la hoja que les deberéis entregar, de modo que esté dividida en la mitad por una línea negra vertical”.

“Ante las posibles preguntas que os hagan, conviene aclararles que son totalmente libres para trazar la escena y el trabajo que deseen representar, de modo que no deben preocuparse si lo han hecho mejor o peor, porque lo importante es que se expresen de forma espontánea”.

La experiencia finalmente se desarrolló en cuarenta colegios, por lo que han sido más de quinientos dibujos los que he recibido. Sin embargo, no solo es la cantidad de dibujos recogidos, sino el contenido de lo que los escolares nos narraban visualmente en ellos.

La gran sorpresa es lo que los chicos y chicas de Primaria han manifestado en sus dibujos, pues se han alejado, mayoritariamente, de los esquemas o estereotipos que yo esperaba que se produjeran.

Lo cierto es que, en la actualidad, las ideas de los niños y niñas acerca del trabajo que realizan hombres y mujeres están muy lejos del concepto tradicional de que es el hombre el que trabaja fuera de casa, al tiempo que la mujer se queda en la misma realizando labores domésticas.

Curiosamente son las chicas las que más se separan de este estereotipo tan afianzado en el imaginario colectivo. Así, las profesiones que representan para el género femenino son muy diversas: desde profesoras, veterinarias, policías, oficinistas, científicas… hasta bomberas, mineras, constructoras. Queda, pues, muy lejos la idea de que sus futuros destinos se circunscribirán al trabajo doméstico; y, cuando presentan una escena de este tipo, lo suelen hacer compartiéndolo con el género masculino.

Dada la extensión del trabajo, quisiera realizar un adelanto del mismo, de modo que considero que lo más adecuado es dividirlo en dos partes: en esta primera, comentaré una selección de seis dibujos de los niños, presentados de menor a mayor edad; al tiempo que en la segunda parte veremos cómo lo hacen las niñas.

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Comenzamos por esta lámina de Luis, un niño de 6 años, que se encuentra en el primer curso de Primaria, lo que quiere decir que el dibujo representa a los niños más pequeños que participaron en esta experiencia.

Cuando entregó su dibujo indicó que, primero, había trazado a un hombre trabajando en la construcción y que, después, había representado a una mujer que lo hacía en la oficina.

Quisiera apuntar que, en este tipo de trabajo que se les propone en la clase, niños y niñas suelen dibujar en primer lugar a un personaje de su propio sexo, ya que ello supone una proyección de su identidad de género. Esta es la razón por la que todos los chicos comenzaron por una figura masculina.

Lo cierto es que, en este caso, Luis entiende que tanto el hombre como la mujer trabajan fuera de casa: uno, en un trabajo que exige mayor fuerza física y, el otro, con mayores destrezas en el ámbito administrativo.

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Que los modelos masculino y femenino están cambiando hacia unas relaciones más igualitarias, tanto en el ámbito doméstico como en el laboral, queda patente en este dibujo de Juan, un niño de 7 años que se encuentra en segundo curso de Primaria.

Empezó realizando, en la izquierda, una figura masculina que plancha la ropa. Una vez que la terminó, trazó una escena similar en la derecha, es decir, una figura femenina también planchando.

¿Dónde ha contemplado el pequeño autor esta escena que rompe esquemas ancestrales en los que de ningún modo entraría la imagen de un hombre planchando? Me imagino que ha sido en su propia casa, y que ha visto tanto a su padre como a su madre usando la plancha. Este es un claro ejemplo de que los valores de igualdad se aprenden inicialmente en el seno de la familia, la gran escuela en la que niños y niñas asimilan los valores igualitarios (o sus contrarios).

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El tercer dibujo que muestro es un tanto singular, pues pertenece a Manuel, un niño de 8 años que padece el síndrome de Asperger, síndrome que se suele explicar como un conjunto de características mentales y conductuales relacionadas con el espectro autista. Lo cierto es que niños y niñas afectados por este síndrome tienen problemas de interacción social y comunicativa con los demás; sin embargo, no se aprecian deficiencias en el desarrollo del lenguaje, y, como podemos ver en el dibujo, en sus capacidades gráficas.

Manuel nos muestra, en la izquierda, a un personaje masculino que es astronauta y, en la derecha, a uno femenino que trabaja en la construcción. En líneas generales, podemos decir que es un dibujo bastante interesante, dado el conjunto de elementos y detalles que aparecen en cada uno de los escenarios que ha trazado.

Lo que sí resultó difícil fue obtener una explicación de las razones por las cuales acudió a estos dos tipos de trabajos, pues, como apunto, una de las dificultades que presentan los niños con síndrome de Asperger son sus dificultades de comunicación con aquellos que les rodean.

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Avanzamos en edad, de modo que el cuarto trabajo seleccionado corresponde a un alumno de 9 años que se encuentra en cuarto curso de Primaria. En este caso, acude de nuevo a una escena doméstica, que me imagino es la expresión de lo que vive en su casa.

Comprobamos que comienza en la izquierda con a un hombre cocinando y, al pasar al lado derecho, plasma a una mujer barriendo.

Entendemos que el autor ha tomado los modelos que les ofrecen su padre y su madre, dado que no acude a profesiones o trabajos que se desarrollan fuera del hogar, sino que toma como referentes de la propuesta de “un hombre trabajando, una mujer trabajando” lo que realizan sus padres en casa. Así pues, el trabajo del hogar se repartido, lo que nos acerca a un nuevo modelo igualitario de entender las funciones en el seno de la familia.

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A medida que se avanza en edad, las referencias del hogar en el que se vive dejan paso a trabajos que se llevan a cabo fuera del mismo. De este modo, nos encontramos con empleos y profesiones que, en cierta medida, reflejan las expectativas que tienen niños y niñas en función de los niveles económicos y sociales de sus padres.

En este caso, nos encontramos con un dibujo de un chico de 10 años que estudia en quinto curso de Primaria. Vemos que comienza en la izquierda con un personaje masculino que trabaja en el servicio de limpieza municipal de Córdoba. Una vez que acabó la parte izquierda, acudió a trazar la escena de la derecha, de modo que representa a una figura femenina que ejerce de policía municipal ordenando la circulación.

Este tipo de respuesta acerca de trabajos fuera del hogar ha sido bastante común en los alumnos a partir de diez años, o, lo que es lo mismo, de quinto de Primaria.

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Cerramos con el dibujo de Antonio, un chico de 11 años que se encontraba en el último curso de Primaria. En primer lugar, elabora la escena de la izquierda con un personaje masculino que trabaja en la jardinería. Acabada la misma, en el lado derecho vemos que plasma una figura femenina que lo hace en la construcción.

En este caso, parece que es la mujer la que realiza una actividad físicamente más difícil, pero esto es algo que, curiosamente, aparecen en bastantes dibujos que entregaron los chicos que participaron en esta experiencia, por lo que podemos afirmar que las imágenes tradicionales de los trabajos asociados a los ámbitos masculino y femenino están cambiando en los actuales escolares.

Como cierre de esta primera entrega, y aunque la selección ha sido de solo seis dibujos, es posible concluir que no solo en las niñas (como veremos en el siguiente artículo) las que plasman imágenes igualitarias, sea en el ámbito del hogar o en el laboral, sino que también los niños interiorizan valores de igualdad.

Y es que, a pesar de la enorme crisis que pesa en la sociedad española, niños y niñas imaginan o sienten que la igualdad de oportunidades o el trabajo compartido en el seno del hogar son realidades o expectativas para ambos géneros y que ellos han plasmado ampliamente en los dibujos que realizaron.

AURELIANO SÁINZ


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