Éste es un tiempo difícil y el hombre que observa las estrellas fugaces que cruzan el cielo lo sabe. De vez en cuando, se asoma a la ventana y mira el mundo ancho que sus ojos no alcanzan a abarcar; o se sienta en la arena como si metiera su vida entera en el mar y, aunque el horizonte es…
Este hombre cuenta con los dedos, como cuando era un niño, las últimas monedas con las que no alcanza para cerrar el mes. La crisis financiera, la recesión económica, las reformas laborales y otras palabras nuevas para él, que nunca entendió en su concepto preciso, son las razones por las…
El hombre que mira a las nubes no busca el rastro de la lluvia inminente ni piensa que la lluvia le pueda devolver la nostalgia que no quiere. Se ha cansado de mirar al frente y atrás, después de toda una vida caminando cabizbajo. Ahora mira al cielo y deduce que el universo también debe …
Sabemos que el tiempo no existe. Alguien escribió que Dios creó el tiempo y el hombre inventó las horas. Podría ser. Tampoco sabemos si la memoria existe. Probablemente seamos hijos del olvido. Ahora no recuerdo. Eso piensa este hombre. Ahora mira este arroyo que desborda las orillas …
La primera vez que lo vi, vestía un traje de algodón color papel prensa, transpiraba porque la calima llenaba el local con un aire rancio que intentábamos vencer con largos tragos de cerveza muy fría. Ni siquiera para beber se desprendía del panamá. Tenía un aire meditabundo de pistolero …
Anoche preparó el equipaje. Libros, camisas, el bolso de aseo, algunas mudas. Ahora cierra la maleta. Siempre que lo hace mira en derredor por si olvida algo. Siempre olvida algo. Eso sí, pequeños detalles. Un bolígrafo, el desodorante, algún papel con anotaciones dispersas. Apaga el aire…
Ella adivina que debajo del cielo los árboles caen tristes hacia el costado muerto de la cordillera y que, más allá, donde el cóndor muestra la perfección de un vuelo que agota el día, no hay otro espacio árido que su cuerpo desorientado. Hay un color plomo donde las aguas se bifurcan y u…
Le mondas la piel a la noche y, como nuez sin cáscara, muestra un esqueleto desprotegido de interinidades y de reclamos, restos de un naufragio que la historia no detectó en el radar de los objetos extraviados. Le quitas la piel a la noche, y hay una mujer desnuda que borra huellas en su …
Hay un vaso vacío, algunas ventanas cerradas, luces apagadas, una fiesta clausurada, una vida fingida, años disueltos en una edad que no aparenta, una apatía vital ancha y enigmática como el mundo que le ha tocado en suerte vivir, esquinas rotas, ángulos sin perspectiva, palabras que no s…
Hay un curtido espacio de sombras que divide la habitación en dos mitades simétricas. A este, conforme se entra, la ventana, amplia y con vistas, muestra una ciudad caótica, un volcán milenario, el caos de un tráfico denso y ruidoso. Hay botellas blancas de escayola sobre algunos muebles …
Ahora es el momento de desmochar la noche y, goniómetro a mano, medir ángulos y tipografías, reducir cristalografías y radiodifusiones, acechar al enemigo para darle muerte con el perfume de un clavel. Las víctimas tienen un número que las identifica, pero han perdido su DNI y su ADN. Obs…
En cualquier lugar del mundo siempre hay un ciudadano o un periodista con la cámara al hombro intentando eternizar en imágenes la belleza y la rabia del mundo, las catástrofes humanas, la vergüenza compartida. En aquella playa turca, en la misma que los turistas masifican sus descansos es…
Soy un amante de las estadísticas, de las cantidades, de los porcentajes. Embellecen el idioma y dotan al lenguaje de una precisión inaudita y necesaria. A diferencia de la metáfora, que oscurece la lengua si bien es cierto que la dota de belleza, los números certifican y convencen, desec…
Cierro la puerta entreabierta para que el aire no monte huracanes, navego por las orillas del mar por miedo a las profundidades desconocidas, me bebo la botella medio llena por miedo a la duda, no miento aunque siempre cuento la mitad de la verdad, invento mis propias ficciones porque la …
Arcadio Martínez había coronado a sus 50 años una vida de éxitos empresariales que en otro momento apenas podría haber catalogado de sueño posible. Ahora también podía sumar a este currículum espectacular la consumación de una relación estable y fructífera. Conoció a Carmen D. G. en un cr…
Me gustan sus ojos color uva, su forma de avellana, su mirada con la sensación de sentirse extraviada siempre. Me gustan sus manos sarmentosas, sus abrazos de enredadera, su sombra de parra estremecedora en septiembre. Me gusta cogerla por la cintura como si fuera una botella, desprender…
Me gusta viajar en coche, pero soy un conductor sereno y prudente, temeroso de las leyes y de la Guardia Civil. Amo la justicia y deploro la mala fortuna. La vida, después de todo, tiene un as y un envés, noches cerradas y días luminosos. La oscuridad, quién lo diría, sería mi fiel aliado…
El miércoles, mientras hojeaba el periódico, se tropezó con una noticia que le desconcertó. Se trataba, según el diario, de un hecho excepcional. El lunes anterior nadie había perdido la vida en las carreteras españolas. ¿Y dónde radicaba concretamente la excepcionalidad de aquella notici…
Octavio Ramírez, a sus 62 años, no había logrado vencer el miedo a viajar en vehículos a motor. Nunca pudo entender cómo un avión se podía mantener en el aire sin que la gravedad de la tierra o la inmensidad del cielo engulleran de un solo trago a ese artefacto que se atrevía a calificar …
Desde mucho antes que sus padres sospecharan seriamente en ser padres, Graciela Urbano ya tenía nombre. La madre eligió el nombre de pila, después concibió a la hija y en último lugar definió su perfil y estructuró su vida con el solo aliento del padre, que a duras penas soportaba la infl…









































