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Ángel Fernández Millán | El exceso como norma

Vivimos en una sociedad del exceso. Una sociedad en la que todo es más: más comida, más cosas, más información, más ocio, más entretenimiento. Una sociedad en la que la satisfacción no llega nunca, porque siempre hay algo más que queremos o necesitamos.


Este exceso tiene sus raíces en el sistema económico capitalista, que se basa en el consumo constante. El capitalismo nos ha convencido de que para ser felices tenemos que tener más, y que cuanto más tengamos, mejor. Esta idea ha llevado a una sociedad consumista, en la que las personas compran cosas que no necesitan, simplemente para sentirse mejor consigo mismas.

El exceso también se ha visto impulsado por los avances tecnológicos. Las nuevas tecnologías nos han dado acceso a un mundo de posibilidades infinitas. Podemos estar conectados a cualquier hora y desde cualquier lugar, y podemos acceder a una gran cantidad de información y entretenimiento. Esto ha llevado a una cultura de la inmediatez y la satisfacción instantánea, en la que queremos todo y lo queremos ahora.

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El exceso tiene consecuencias negativas para las personas y para el planeta. A nivel individual, el exceso puede conducir a problemas de salud, como la obesidad, la adicción y la depresión. También puede causar problemas de relación, ya que las personas pueden sentirse presionadas para tener más para impresionar a los demás.

A nivel social, el exceso contribuye al cambio climático, la contaminación y la desigualdad. La producción y el consumo excesivos agotan los recursos naturales y contribuyen al calentamiento global. También crean desigualdades, ya que las personas que pueden permitirse consumir más tienen más oportunidades y ventajas que las que no pueden.

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Para superar la sociedad del exceso, es necesario cambiar nuestras prioridades. Necesitamos aprender a valorar las cosas simples de la vida, y a disfrutar de lo que tenemos. También necesitamos ser más conscientes de los impactos de nuestro consumo, y tomar decisiones más responsables. Aquí hay algunas cosas que podemos hacer para superar la sociedad del exceso:

  • Reducir nuestro consumo: Podemos empezar por reducir nuestro consumo de cosas innecesarias. Antes de comprar algo, pregúntate si lo necesitas realmente.

  • Aprender a disfrutar de las cosas simples: Podemos aprender a disfrutar de las cosas simples de la vida, como la compañía de los amigos y la familia, la naturaleza o la música.

  • Ser más conscientes de los impactos de nuestro consumo: Podemos ser más conscientes de los impactos de nuestro consumo, tanto en nuestro propio bienestar como en el del planeta.

  • Superar la sociedad del exceso no es fácil, pero es necesario. Necesitamos cambiar nuestras prioridades y aprender a valorar las cosas que realmente importan.
NOTA: Esta columna y la imagen que la ilustra han sido generadas con Bard, la inteligencia artificial de Google.

ÁNGEL FERNÁNDEZ MILLÁN

AYUNTAMIENTO DE MONTILLA · EL ORIGEN DE LA NAVIDAD