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2 de agosto de 2021

  • 2.8.21
La paulatina desaparición de las vides de variedades tintas en el marco de Montilla-Moriles en los últimos años ha provocado que las cooperativas de la zona consideren "testimonial" la producción prevista para la cosecha de este año, cuya producción se situará en poco más de tres millones de kilos según las primeras previsiones. La sensibilidad de estas variedades a enfermedades como el oídio, la falta de adaptación al clima de la zona, y unos precios "que no han acompañado", han provocado la falta de interés por su cultivo.


Las plantaciones de variedades tintas en la zona vitivinícola de Montilla-Moriles comenzó con la llegada del 2000 al amparo de las ayudas que la Unión Europea concedió para la reconversión y la reestructuración del viñedo de la zona Montilla-Moriles que, tan sólo unos años después, se hacían visibles en las cooperativas de la zona con las primeras cosechas.

"De aquella apuesta que se hizo ya sólo quedan algunas parcelas testimoniales, apenas unas 30 hectáreas entre nuestros socios, después de años de arranque masivo", señaló a Andalucía Digital el gerente de la Cooperativa San Acacio de Montemayor, Juan Antonio Aguilar.

Una situación similar a la que se registra en la Cooperativa La Unión de Montilla, según indicó su director gerente, Francisco Fernández, donde se estima que el arranque de vides en la última campaña ha reducido los cultivos de variedades tintas en algo más de 80 hectáreas, "una tendencia que parece que se va a mantener de cara al futuro".

El motivo por el que el arranque de vides tintas sigue afectando a los campos cordobeses reside, principalmente, a tres causas: variedades que no se han adaptado a la climatología de la campiña cordobesa, como en el caso de la syrah, lo que provocó el decaimiento de las cepas apenas una década después de ser plantadas; la especial afección a enfermedades como el oídio; y una rentabilidad poco atractiva.

"Esta cosecha se situará en algo más de 3 millones de kilos, y esperamos que eso ayude a que los precios sean razonables, porque existe mucho desánimo entre los viticultores de variedades tintas", apuntó, por su parte, el presidente de Cooperativa La Aurora de Montilla, Antonio López.

La recolección de variedades tintas suele arrancar cada año con la variedad merlot, la primera en madurar. Tras ella, se recolectan las uvas del tipo syrah, tempranillo y cabernet sauvignon. Posteriormente me da comienzo la vendimia de la variedad autóctona, la Pedro Ximénez.

Las peculiaridades de los vinos tintos que nacen de los viñedos de la Campiña cordobesa, con una personalidad muy acentuada al proceder de tierras muy cálidas, son ya bastante apreciadas en países como China, Reino Unido, Polonia, Francia o Italia, si bien el sector confía en invertir esta tendencia y potenciar el consumo interno.

I. TÉLLEZ / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR (ARCHIVO)

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