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18 de agosto de 2019

  • 18.8.19
La aplicación de hielo inmediatamente después de producirse una picadura de abeja o de avispa es la mejor medida para reducir los efectos del veneno en la zona afectada, según ha indicado Ignacio García Núñez, jefe del servicio de Alergología de los hospitales Quirónsalud Córdoba y Campo de Gibraltar.



El especialista ha señalado que es fundamental mantener la calma, ya que la zona afectada puede inflamarse con el paso de los minutos o las horas así como producir dolor y molestias. En el caso de reacciones más graves, que puede presentar el 2,3 por ciento de la población, es necesario el empleo de antihistamínicos, antiinflamatorios, corticoides e, incluso autoinyectores de adrenalina.

El doctor García ha destacado que la mayoría de picaduras no presenta riesgo, pero es importante vigilarlas y aplicar el tratamiento más adecuado. En este sentido, ha explicado que se pueden producir cuatro tipos de síntomas, una reacción leve –menos de 10 centímetros de diámetro–, una reacción local extensa –más de 10 centímetros de diámetro–, reacciones generalizadas –urticarias y angioedemas– y cuadros graves o anafilaxias. En este último caso, que es el menos frecuente, puede producirse ahogo, mareos, náuseas y vómitos.

Hay dos situaciones especiales que deben tenerse en cuenta, según el especialista, por un lado las reacciones locales extensas tras la picadura de abeja o avispa pueden evolucionar a un cuadro más severo después de nuevas picaduras, por lo que estos pacientes deben tener especial cuidado con nuevos episodios; así como las reacciones generalizadas, que se producen en pacientes que presentan hinchazón en una zona diferente a la de la picadura.

Habría que destacar las picaduras en cara y cuello, pues son muy llamativas por la deformidad que causan debido a la ausencia de tejido laxo en la cara y por la compresión en el cuello que se puede producir y que puede causar sensación de ahogo. El doctor García ha insistido en que en casos graves se debe acudir al servicio de urgencias más próximo, aunque se haya utilizado un autoinyector de adrenalina, ya que el paciente podría necesitar más dosis.

Cómo prevenir las picaduras

Las picaduras de abejas y avispas pueden prevenirse tomando precauciones generales como, en el caso de las abejas, evitar el empleo de ropa con colores muy vivos (rojos, morados y amarillos), ya que las atraen como sucede con las flores, y lo mismo ocurre si se usan perfumes. Para prevenir las picaduras de avispa es importante evitar dejar basura ni comida al aire libre, ya que son carnívoras, no andar descalzo por el campo o por zonas ajardinadas ni meter las manos en tejados o agujeros, pues pueden hacer sus nidos en el suelo (véspulas) o en el aire (polistes).

Respecto a las picaduras de mosquito, aparte de la predisposición individual para sufrirlas y de las variantes de mosquito –desde mosquito común a mosquito tigre–, en la actualidad existen diversos métodos preventivos para disminuir su incidencia como pulseras, ultrasonidos y repelentes químicos, que pueden comprarse en farmacias, y que tienen buenos resultados generalmente.



En el servicio de Alergología del Hospital Quirónsalud Córdoba se realiza un estudio a los pacientes con sospecha de alergia al veneno de abejas o avispas basado en una historia clínica donde se valora el insecto causante de la reacción y el tipo de reacción, así como factores agravantes como enfermedades cardíacas o mastocitosis. Después se le realizan al paciente unas pruebas en la piel con los venenos de los insectos más frecuentes para valorar a qué es alérgico y se le solicita una analítica para ver el grado.

En los pacientes con cuadros generalizados, con urticarias y anafilaxias, se valora la posibilidad de vacuna, que es el único tratamiento curativo, con una efectividad cercana al 90-95 por ciento, pues el resto son tratamientos paliativos para controlar una reacción. Además, se les adiestra en el manejo de autoinyectores de adrenalina, para su administración en caso de ser necesario, ya que su uso puede salvar la vida al paciente.

Quirónsalud en Andalucía

El Grupo Hospitalario Quirónsalud cuenta en la actualidad en Andalucía con siete centros hospitalarios situados en las ciudades de Málaga, Marbella, Los Barrios (Cádiz), dos en Sevilla, Córdoba y Huelva, además de 17 centros médicos de especialidades y diagnóstico y un hospital de día quirúrgico, que lo posicionan como líder hospitalario privado de esta comunidad autónoma.



Quirónsalud es el grupo hospitalario líder en España y, junto con su matriz Fresenius-Helios, también en Europa. Cuenta con más de 40.000 profesionales en más de 125 centros sanitarios, entre los que se encuentran 47 hospitales que ofrecen cerca 7.000 camas hospitalarias. Dispone de la tecnología más avanzada y de un gran equipo de profesionales altamente especializados y de prestigio internacional. Entre sus centros, se encuentran el Centro Médico Teknon, Ruber Internacional, Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, Fundación Jiménez Díaz, Hospital Quirónsalud Barcelona, Hospital Universitario Dexeus, Policlínica de Gipuzkoa, etc.

El Grupo trabaja en la promoción de la docencia (ocho de sus hospitales son universitarios) y la investigación médico-científica (cuenta con el Instituto de Investigación Sanitaria de la FJD, único centro investigador privado acreditado por la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación).

Asimismo, su servicio asistencial está organizado en unidades y redes transversales que permiten optimizar la experiencia acumulada en los distintos centros y la traslación clínica de sus investigaciones. Actualmente, Quirónsalud está desarrollando más de 1.600 proyectos de investigación en toda España y muchos de sus centros realizan en este ámbito una labor puntera, siendo pioneros en diferentes especialidades como oncología, cardiología, endocrinología, ginecología y neurología, entre otras.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL

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