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1 de marzo de 2017

  • 1.3.17
Las ocho cuadrillas de judíos que forman hoy día la Turba de Judíos de la Cola Blanca conmemoraron ayer el 125 aniversario de su unificación (1892-2017) con una misa de acción de gracias en Santa Marina y una conferencia de Nicolás Luis Fernández García. El acto, en el que se bendijeron unas banderas conmemorativas confeccionadas por Rosario Barea, terminó con el descubrimiento de un azulejo elaborado por el menciano Fernando Moreno.

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Fernández expuso en su disertación algunos de los capítulos más representativos de la turba, los trompeteros y las figuras bíblicas que hoy pertenecen a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Huerto y San Diego, la Ilustre Archicofradía de la Vera Cruz y Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús, Santo Cristo del Calvario y Soledad de María Santísima.

El cuadrillero de la 2ª, que citó a historiadores como Juan Aranda Doncel o Juan Torrico Lomeña, explicó que en 1819 la Cofradía del Jueves Santo ya contaba con el acompañamiento de unos judíos que pertenecían a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. A mitad de siglo las cuadrillas participaban en todas las procesiones, se conocían por el nombre de su cuadrillero y contaban con un uniforme parecido al actual, aunque no portaban tambores, sino lanzas.

En 1866 tuvo lugar un acontecimiento que marcaría un antes y un después: la unión de las turbas del Miércoles y el Jueves Santo. Dos años después, la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús creó su propia cuadrilla de judíos. Por tanto, en el año 1877 se consolidaron dos turbas: la del Cristo de la Sangre y la Vera Cruz y la del Dulce Nombre de Jesús.

El acontecimiento histórico que se conmemoraba ayer era el acuerdo que surgió tras los tres cabildos que se celebraron los días 28 y 29 de febrero y 1 de marzo de 1892 en el Hospital Jesús Nazareno, del que nació una única turba unificada para las tres cofradías, en un primer momento con 10 cuadrillas y 237 judíos.

El conferenciante dio a conocer que por ese entonces todos los judíos lucían la cola negra –incluidos los sayones– a excepción de los cuadrilleros, hermanos de cajas y abanderados, que sí portaban liñuelos blancos. Además, no fue hasta principios del siglo XX cuando la 3ª Cuadrilla de la turba unificada no cambiaría todas las lanzas por tambores.

Nicolás Luis Fernández detalló los altibajos de la turba –se redujo a solo dos cuadrillas de 1912 a 1921 y alcanzó once en 1924– y relató la labor de algunos cuadrilleros como Miguel Fuentes, que contribuyó a la recuperación de la actual Santa Marina tras los bombardeos de la guerra civil, de ahí que quisiera mostrar su agradecimiento a todas las personas que han formado parte de la turba por "conservar, mejorar y transmitir este hermoso patrimonio religioso y cultural".

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REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL



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