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13 de junio de 2016

  • 13.6.16
La intervención arqueológica que se ha llevado a cabo en el sector sureste de la muralla de Baena, dirigida por el arqueólogo Javier Tristell y concluida recientemente, ha arrojado nuevos datos sobre el trazado de la muralla, el sistema defensivo y la ocupación humana a extramuros de la ciudad. Según el arqueólogo municipal, José Antonio Morena, "la intervención ha puesto al descubierto unos interesantísimos restos que serán intervenidos para preservar su conservación. Concretamente, la actuación de restauración se centrará en las torres descubiertas y algunos tramos de la propia muralla".

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Y es que durante los últimos meses se han practicado un total de siete sondeos arqueológicos sobre las cuatro torres de la muralla medieval de Baena. Tres de ellas presentan características similares, son de planta cuadrangular, macizas, con zarpas y escalonamientos en su parte baja y al exterior presentan sillares de piedra unidos con argamasa de cal. Una cuarta torre, sin embargo, la más oriental de las localizadas, presenta características bien diferentes. Su planta es octogonal y presenta un relleno macizo a base de tongadas de tapial muy compacto.

Como explica Morena, "este tipo de torres octogonales son características del periodo tardoislámico". Esta última construcción presenta una reforma cristiana, un muro perimetral de mampostería que le da el actual aspecto de torre circular. Además de las torres se ha confirmado el trazado de la muralla en este sector que no estaba claro y se desconocía el trazado concreto en zona estudiada.

Por su parte, también se conservan restos del paramento original, cuya cronología, en estudio, podría remontarse a época emiral, coincidiendo con las primeras noticias de Baena en la Alta Edad Media que datan del año 899 con motivo de la rebelión de Omar ben Hafsun, año en el que se apoderó del lugar como paso previo a la conquista de Córdoba, según apunta el arqueólogo municipal.

La Baena árabe se denominó Bayyana según la cita del historiador cordobés Ibn Hayyan. Los invasores árabes-beréberes escogieron el lugar que ocupa el casco histórico de Baena por sus cualidades estratégicas resurgiendo con gran prosperidad, como centro administrativo, militar y agrícola de la comarca, convirtiéndose en el año 929 en la capital de la cora de Cabra.

Al paramento original de la muralla se adosan reparaciones posteriores de la Edad Moderna y Contemporánea, obedeciendo estas últimas a la necesidad de mantener el paramento, sin embargo, las de época moderna (siglos XVI-XVII) son muros de viviendas que se adosan a la muralla. Por tanto, se confirma el asentamiento de población en esta ladera sur, fuera del recinto fortificado.

De hecho, se ha podido excavar parte de una de estas viviendas, abandonada ya en el siglo XVII, que ha aportado material de la época, como cerámica de cocina, vajilla doméstica, monedas, anillos, una cruz de Caravaca e incluso un broche de bronce decorado con motivos vegetales.

Esta intervención se ha realizado con el Programa de Fomento del Empleo Agrario (PFEA). La idea del Ayuntamiento de Baena es continuar durante este año con otra fase más del mismo programa de empleo para documentar otros restos existentes en la zona y contribuir así a la recuperación y puesta en valor de esta emblemática zona de Baena.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL


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