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Algo huele bien en Madrid

Después de trece días de luchas sindicales, Madrid vuelve a ser la ciudad resplandeciente que normalmente es. Ahora, el aroma a jazmín y limón reina de nuevo en la capital, pero no se podía decir lo mismo en el fin de semana del viernes 8 al domingo 10 de noviembre, primeros días de la huelga. No obstante, entre tanta pugna y olor a mugre, había algo que arrojaba un poco de luz sobre la ciudad. Se trataba del Madrid Games Week, la feria anual de videojuegos que retoma el legado del ya difunto Gamefest tras un año sabático. Sí, ese fin de semana, algo olió bien.

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Como ya hemos dicho, el Madrid Games Week ha supuesto un reinicio a la feria española de videojuegos por antonomasia. Y eso pasa factura. Las carencias que se pudieron apreciar en el Ifema no fueron muy acuciadas, pero sí que fueron unas cuantas.

La principal pega era la ausencia destacable de ciertas firmas de relevancia. No quedó rastro alguno de compañías como Ubisoft, Square-Enix u otras más “extravagantes” como Blizzard. Se intuye que la falta de presupuesto fue la principal causa de las desapariciones, que se tradujeron en áreas desocupadas destinadas al descanso. Algo que por muy de agradecer que sea, no es el objetivo principal de un evento de esta talla.

En otro orden de cosas, algunas áreas tenían una atención menor de la necesaria y eso era palpable. La zona de juegos indie de Playstation estaba desprovista de un encargado que controlara los tiempos de juego de cada persona, situación muy similar a la del stand de Namco-Bandai. Otros espacios como el de Nintendo, estudiaron lo suficiente para sacar un “progresa moderadamente” en este aspecto, pero no rozaron el notable.

Dentro de lo que cabe, estos fallos son salvables y se sustrae de todo esto que falta algo más de personal y planificación, pero no es necesario ser demasiado exigente. Esta primera edición no era más que una primera toma de contacto.

Pero hay un factor que dejo para el final por ser el más vergonzoso y denigrante: la auto-promoción de ciertos colectivos. No es de agrado acudir a un coloquio sobre juegos indie, y que el ponente se dedique más de veinte minutos a anunciar los nuevos títulos que tienen pensado lanzar desde su empresa, explicar cómo fueron sus inicios, cómo peinan a Pelusa, el gato de la empresa…

Pero que este hecho ocurriera en el stand de Gamelab, sin apenas supervisión –y con una insonorización más que cuestionable-, no es tan preocupante. Se puede personar bajo la excusa “son empresas pequeñas, tienen que promocionarse de algún modo”. Un argumento insuficiente, pero aceptable.

Lo decepcionante y enervante es que este hecho ocurra en el recinto de aDeSe, en una ponencia sobre el ciclo de desarrollo de un videojuego. En esta mesa concreta, dos desarrolladores de estudios pequeños indicaron el proceso de creación de un juego con claridad y corrección, por lo que bien podría haber acabado ahí.

Pero llegó el turno de los representantes de marketing de Namco-Bandai, Playstation y Xbox. Aunque ninguna participación de las dos primeras fue relevante, lo expuesto por el último fue intolerable. De los 15 minutos aproximadamente que habló, no dedicó ni uno sólo al marketing. Se centró en exclusiva a enumerar las ventajas y bondades de Xbox One. Una consola muy buena y bonita para la que ya hubo una mesa organizada por Hobby Consolas en la que, todo sea dicho, este otro integrante de Microsoft hizo un trabajo excelente.

Lo peor de todo, es que allí había un moderador que se limitó a esbozar sonrisas irónicas ante tal crimen al intelecto de los participantes, pero no hizo nada por detener al conferenciante en su marcha de propaganda a Xbox One. Un despropósito de dimensiones épicas que se podría haber evitado, pero que nadie evitó, formándose un esperpento como pocas veces se ha visto. Es como si en una convención del motor se hablara de bicicletas. Bochornoso.

“Pero, ¿qué es lo que huele bien de todo eso? Nada más que le sacas fallos”, será el pensamiento de más de un lector. Calma, lo bueno se hace esperar. A pesar de este pequeño listado de errores, que como ya prometí no ha habido ninguno grave (a excepción de la propaganda gratuita de Xbox One), sus bondades son mayores.

Las divisiones estaban claramente delimitadas: el área de PS, la de Xbox One, Nintendo, Battlefield… lo que permitía un acceso rápido a los productos deseados. Los encuentros convocados, en su mayoría, fueron dignos de ver y escuchar. A título personal, destacaría el arranque del ya citado Así es el ciclo de un videojuego y La mujer en la industria, donde se comentó el papel femenino en este mercado a nivel de usuario, investigación y desarrollo. Un hueco especial había que dejarle a El PC como plataforma de juego, que abrió los ojos a más de un escéptico de este sistema.

Hemos citado los lugares más vistosos y conocidos, pero los pequeños stands trajeron diversión por igual. Gracias a ellos, se pudo probar juegos orientales tan extravagantes como Taiko no Tatsujin, un juego donde se debe golpear un tambor tradicional japonés al ritmo de la música. Irrepetible es la experiencia ofrecida por el establecimiento de Mountain, que dejaba probar durante un minuto la realidad virtual del Oculus Rift. A través de esta suerte de gafas, se podía ver en primera persona un paseo por una montaña rusa. Con todas las sensaciones que transmite una de verdad. Incluido el mareo.

Pero lo mejor de todo, la enorme cantidad de juegos por venir o recientemente estrenados que se podían probar: Ryse: Son of Rome, Killer Instict, Beyond: Two Souls, Inazuma Eleven 3, Mario Kart 8, Dragon´s Crown…La lista es innumerable.

Todo lo citado no deja más que una conclusión: contando con fallas, desajustes y algún que otro problema en el control de contenidos: Madrid Games Week apunta alto. Para el año que viene pedimos más compañías y el anuncio de algún juego nuevo en territorio español.

Con eso y la misma calidad en los disfraces de los asistentes, el Ayuntamiento de Madrid y el Ifema pueden estar tranquilos que superarán, con creces, las 52.200 personas que han acudido en esta ocasión. Este perfume de videojuego te sienta bien, Madrid Games Week. ¿Dónde te lo has comprado?

SALVADOR BELIZÓN / REDACCIÓN